Tarta red velvet

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Red velvet, red velvet… a ver, muy red pues no es que sea… ¡pero sí es una tarta!

Para mí una tarta tiene que tener por lo menos dos capas y un ungüento en medio, sino es sólo un bizcocho. Últimamente estoy buscando montones de excusas para hacer tartas ¡me chiflan! ¿Y lo resultonas que quedan? Porque esta no tiene ningún misterio, el relleno ni siquiera es el típico acompañamiento de queso que lleva el red velvet, es sólo un yogur griego azucarado. A este paso, con el poco mimo con el que trato a las recetas y la facilidad con la que las “retoco”, me van a echar de la blogosfera culinaria… Pero, ¿y lo bien que me lo paso? Al fin y al cabo montones de fabulosas recetas surgieron de la improvisación y de pequeños errores.

Para la receta del bizcocho utilicé la receta que La dulce Magdalena utilizó para hacer cupcakes. Podría haber hecho (16) montones de cupcakes, pero quería estrenar mi nuevo molde redondo de 18 centímetros. Hice las mismas cantidades  y menos mal que mi molde era alto… ¡La altura de la tarta es la altura del bizcocho! Es decir, que no es que hiciera dos bizcochos y pusiera uno encima de otro, es que hice uno así de alto y luego lo corté por la mitad. La verdad es que me dio un poco de miedo cuando vi la cantidad de masa que me había salido, pero nada, toda al molde y al horno. La próxima vez que lo haga haré sólo la mitad de los ingredientes, que además así es más fácil de comer.

El horno normalmente debe cocinar lo que le metamos con las resistencias de arriba y abajo, las dos. Pero en este caso sospeché que si precalentaba el horno de este modo se me iba a ir tostando el bizcocho y a lo mejor el centro quedaba crudo… Igual estoy confundida, pero eso es lo que esperaba. Así que en vez de usar el horno a la manera “tradicional”, puse sólo el aire y arreglado. El bizcocho se hizo perfectamente en unos 40 minutos.

Por último… sí, sí, es un bizcocho red velvet que no es red… ¡es que no tenía colorante rojo! el único colorante que tengo es morado. Podría haberme inventado un purple velvet y quedarme tan ancha, pero pensé que realmente el colorante no era tan importante como el resto de las ingredientes. Así que se ha quedado en un brown velvet estupendo que además sirvió para celebrar el nacimiento de mi prima Noa ¡¡Sí!! ¡Ya nació! Y es más guapa…

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BIZCOCHO RED VELVET

350 gr de harina
300 gr de azúcar
1 cucharadita de cacao en polvo
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de bicarbonato
2 huevos grandes
250 ml de aceite vegetal
240 ml de buttermilk
1 cucharadita de vinagre
1 cucharadita de de extracto de vainilla

Para hacer el buttermilk, echar una cucharadita de viangre o de zumo de limón en un vaso de leche (240 ml) y dejar reposar sin remover durante quince minutos.
Engrasar con mantequilla un molde y meterlo en la nevera. Esto he empezado a hacerlo hace poco y creo que al solidificarse un poco la mantequilla en las paredes del molde funciona mucho mejor como protectora de la masa.
Precalentar el aire del horno a 180ºC [para esta masa en un molde de bizcocho de 18 centímetros de diámetro]

En un bol mezclar la harina, el azúcar, el cacao, la sal y el bicarbonato. Tamizar y reservar.
En otro bol grande batir los huevos, el aceite, el buttermilk, el vinagre y la vainilla. Cuando esté todo integrado incorporar poco a poco la mezcla de la harina removiendo con una espátula de cada vez. Yo la incorporé en cuatro veces (nunca consigo hacerlo en tres veces) y sin sobrebatir.

Sacar de la nevera el molde engrasado y verter en él la masa. Introducir en el horno en una rejilla a media altura. Hornear durante 40-45 minutos o hasta que al pinchar con un palito, éste salga limpio.

Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla durante diez minutos y luego desmoldar. Cuando el bizcocho esté completamente frío al tacto, cortarlo por la mitad y dejar enfriar las partes un poco más sobre la misma rejilla al descubrir que el interior seguía templado.

RELLENO DE YOGUR

Para el relleno de esta tarta simplemente mezclé un vaso y medio de yogur griego natural con dos cucharadas de azúcar. Usé vaso y medio porque me había sobrado el medio de otra receta. De todas formas recomiendo usar dos yogures y no sólo uno porque entonces quedaría un relleno ligeramente escaso. En cualquier caso no recomiendo aumentar la cantidad de azúcar. Este bizcocho no es muy dulce, a pesar de la cantidad de azúcar que lleva y no creo que el contraste funcione muy bien.
Pero no soy nadie para decir qué hacer en la cocina, con lo que soy yo. A la introducción de esta entrada me remito.

P.S.: Siento la escasez de fotografías, mi cámara estaba en las últimas y el cargador no se dignó a aparecer a tiempo. Reservé la batería para hacer las fotos de la tarta terminada.

English Muffins

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Aaaahh… los english muffins… esos bollitos de pan… tan ricos y esponjosos…

Reconozco que soy un poco fanática del pan. Es uno de los alimentos que más me gustan y me parecen muy completos, aunque no tiene porqué. Estoy empezando a descubrir el mundo de las harinas de fuerza, las levaduras y todo lo que se puede hacer con ellas, que es mucho.

Los english muffins no son como esos muffins que en realidad son magdalenas gordas y que están muy ricos. Son pequeños bollos de pan que están (MUY) deliciosos. Al menos estos que hago yo. La primera vez que los hice era un día por la mañana de este verano. Como siempre, no tenía la mitad de los ingredientes que me ponían en cada receta que iba encontrando. Decidí hacer algo parecido a esta receta de allrecipes, pero sin agua ni manteca. Además, con la mitad de las cantidades, no fuera que me salieran los dieciocho muffins que promete y luego tuviera que comer una guarrería. Por otro lado, seguí los tiempos de levado que indicó Alma en su receta de english muffins. Podía haberme salido una castaña y sin embargo… ¡¡salieron genial!! Qué sorpresa me dieron, de verdad.

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Por esto, no he dejado de hacer english muffins desde entonces. Habré hecho esta receta como cinco o seis veces en tres meses. Vamos, queda claro que la recomiendo, encarecidamente además.

ENGLISH MUFFINS (8/10 unidades)

2 cups de harina de trigo (normal)
1 cup de leche templada
10 gr. de levadura fresca
1 1/2 cucharadita de azúcar
1 1/2 cucharadita de sal
maizena (opcional)

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Tamizar la mitad de la harina en un bol. Partir la levadura (un tercio de un cubo de 25 gramos) con las manos sobre la leche templada y disolver bien. Añadir la leche a la harina tamizada. Batir con un batidor hasta que se incorpore todo, se formará una masa fácil y suave como la de cualquier bizcocho. Añadir el azúcar, la sal y tamizar el resto de la harina en el bol.

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Para incorporar estos ingredientes secos a la masa anterior se puede batir un poco más con el batidor y luego amasar con la mano o directamente meter la mano en la masa. Yo prefiero la segunda opción, ya que así no se quedan restos de masa en el batidor. Para evitar mancharse demasiado recomiendo “aplastar” la masa al principio en vez de meter los dedos prependicularmente en la masa, al menos a mí me funciona. Es un proceso un poco engorroso, sobre todo la primera vez.

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Cuando la masa está más o menos integrada, recomiendo seguir la técnica de Richard Bertinet y hacer lo que indica en este video. Si no tenéis tiempo de verlo, lo resumo en un momento: echar la masa del bol a una superficie limpia, sin más harina, y darle golpes contra ella. Vale, la técnica no es “darle golpes”, sino airearla dando cuerpo a la masa (para esto mejor ver el video). Al principio de hacer english muffins yo iba incorporando más harina a la masa, pero nunca dejaba de ser pringosa. En cambio, con la técnica de Bertinet en cuatro voleos se pone prieta y manejable.

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Tras conseguir esta masa, se debe dejar en un bol limpio, tapado en un lugar cálido. Yo meto el bol en el microondas (¡apagado!) que así no molesta y tapado con papel film. Debe reposar durante una hora y luego volver a amasar. Si la primera vez hemos amasado con la técnica de Bertinet no será ningún problema repetirla. En cambio, si hemos amasado con harina, esta segunda vez deberá amasarse con maizena, pues la harina de trigo no hará más que darnos problemas. De nuevo, habrá que dejar reposar la masa media hora más en las mismas condiciones que antes. Este segundo amasado se hace para que la levadura se distribuya correctamente por toda la masa.

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Tras este tiempo de levado se forman los english muffins. Si se ha usado la técnica de Bertinet saldrán unos diez bollitos; si se ha usado más harina y la maizena posiblemente hayamos perdido masa por el camino (en el batidor, en las manos, en el bol) y saldrán ocho bollitos. Siempre dependerá de lo grandes que los hagamos. Recomiendo no hacerlos muy grandes, ya que cuando estén formados habrá que dejarlos reposar otra media hora en la que crecerán.

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Para evitar que suban mucho hacia arriba, se puede poner una bandeja sobre los muffins. Mi bandeja no pesaba demasiado y subieron más que de costumbre la vez que fotografié todo el proceso, que además era la primera vez que los hacía a golpes, así que quedaron de por sí más esponjosos que de costumbre.

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Después de todo esto, ya se pueden hacer los english muffins. Lo más sorprendente de todo es que es un pan que no se hornea, sino que se hace a la plancha. Por esto, lo ideal para cocinar los muffins es una plancha eléctrica de cocina pero si no se tiene una se pueden hacer sobre una sartén a fuego medio. En ningún caso hace falta poner ninguna grasa en la plancha o en la sartén, se debe poner el bollito directamente, esperar entre cinco y diez minutos hasta que la superficie del muffin se unifique y darle la vuelta. La próxima vez que los haga los haré menos redondos, cosa que recomiendo, porque la esponjosidad que se consigue con esta técnica hace que tarden más en cocinarse.

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Parece muy trabajoso, pero la única dificultad es pelearse con la masa al principio. La espera merece la pena y luego se puede comer el pan como acompañamiento, relleno como pequeño bocadillo, tostado con mermelada o mantequilla, con aceite… tiene muchas variables.

Estos english muffins deben comerse recién hechos. Al día siguiente de hacerlos ya están un poco duros y en tres días son una piedra. Sin embargo, mi técnica de conservación es congelarlos en cuanto se enfrían (de hecho, los que aparecen en las fotos están congelados). Se descongelan a temperatura ambiente en unos veinte minutos y están listos para comer. A mí me gusta ponerlos unos segundos en el modo descongelación del microondas cuando ya están listos para que se calienten los justo y están igual de tiernos y deliciosos que recién hechos.

Sugar09 2011

¡Al final pude ir al Sugar09! ¡¡Qué ilusión!!

Estaba en duda que pudiera asistir porque tengo una prima que está a puntito de nacer. Pensábamos que iba a llegar a saludar este fin de semana, pero el médico ha dicho que aún quedan unos días. Así que, mira tú qué prima más maja tengo, ¡¡al final pude ir al Sugar09!!

Me pareció alucinante encontrar tantas cosas relacionadas con la cocina y la repostería en tan poco espacio. ¡Cosas que ni sabía que existían! La verdad es que no sabía bien por dónde empezar y lo primero que hice (después del ataque de emoción) fue ver las tartas que tienen de exposición para el concurso de decoración. Eran increíbles y preciosas, aunque reconozco que ahora que sé que lo que hay debajo no es bizcocho sino dummies (porexpán, para los que no lo sepan) pierde un poco el encanto.

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Después me dí un par de paseos mirando los stands de las tiendas que había. Cogí un montón de tarjetas de visita y folletos a ver si me animo un día de estos y me hago un curso de algo, que tengo muchas ganas. También me estaba dando un paseo, curioseando a ver qué me compraba, cuando de repente alguien se rió, me giré y ¡efectivamente! ¡¡allí estaba Alma, de Objetivo: Cupcake Perfecto!! Hasta yo me sorprendí de que la reconociera por la voz. Fue un momento fan, con foto* incluída. Por cierto, si alguno se pregunta cómo es yo os lo cuento: ¡igual que en el blog! qué chica más maja y qué ilusión me hizo conocerla.

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*Sofía, muchas gracias por la foto, si ves esto o algo, coméntame ¡que no encuentro tu blog! : (

Al final, después de un rato dando vueltas por allí volví a casa con mis compritas hechas… Un kilo de fondant blanco de Regalice, colorante ¡morado! de Squires Kitchen, aroma (que no extracto…) de vainilla de Wilton y un juego de seis boquillas para ponerme en serio a hacer las decoraciones de los cupcakes y lo que tercie : ) ¡FELICIDAD!

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