Clafoutis de manzana

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Sigo con postres franceses. No sé qué me ha dado y tampoco es que haya buscado específicamente postres de este país. El caso es que después de los macarons y las madeleines, he hecho una clafoutis.

Bien, la clafoutis debe ser de cerezas para llamarse clafoutis. Si lleva pera o manzana se llama flaugnarde. Sin embargo, (vuelve a salir mi vena práctica) creo que poca gente busca una receta de “flaugnarde”, así que aquí está mi aportación con una clafoutis sin cerezas pero con manzana.

Esta es de esas recetas que te pones a buscar a ver cómo se hacen y al final no recuerdas de qué página sacaste la receta. Algo que suelo hacer mucho es usar ingredientes de una y la forma de hacerlo de otra, así que encima tengo dos fuentes diferentes. Y además, en este caso hice alguna cosa diferente, como sustituir la nata por leche (más ligero, por otra parte) y poner tres huevos L en lugar de cuatro M. ¡Ah! y también debería decir que la clafoutis no lleva levadura, pero yo puse la mitad de harina que lleva con levadura. Inventos de una. Quedó realmente bien, por eso comparto la receta.

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CLAFOUTIS DE MANZANA O FLAUGNARDE

400 gramos de manzana pelada y cortada
3 huevos L
80 gramos de azúcar
250 mililitros de leche
1 cucharadita de aroma o extracto de vainilla
50 gramos de mantequilla derretida
50 gramos de harina de trigo
50 gramos de harina bizcochona (con levadura química incorporada)
azúcar glas

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Preparar la fruta. Pelar las manzanas, cortarlas en pedazos de uno o dos centímetros. Dejar reposar con un poco de azúcar glas.

Preparar un molde bajo, redondo, de 28 centímetros de diámetro. Untarlo con mantequilla. Si es un molde de cristal con los bordes rizados mejor, es el que pide la receta típica. Yo tengo uno así, pero es más pequeño, por lo que usé el que tengo de silicona. Esta una receta grande, así que se puede hacer sólo con la mitad de cantidad de ingredientes (poniendo sólo dos huevos M) y hornearla en un molde bajo, redondo, de 22 centímetros de diámetro.

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Añadir a la leche una cucharadita de vainilla. En un bol grande, cascar los dos huevos y batir un poco. Añadir el azúcar y seguir batiendo. Echar la leche con la vainilla y batir de nuevo. Poner la mantequilla derretita y volver a batir. Por último incorporar la harina, tamizada sobre el bol. Integrarlo todo.

Precalentar el horno a 180ºC

Poner la manzana en el molde y luego verter sobre él la masa anterior. Decorar con trozos de manzana. Para partir la manzana de este modo, lo que a mí me resulta más fácil es partirla primero en cuartos para retirar el corazón; los cuartos a la mitad y luego otra vez. Salen dieciséis trozos.

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No seáis tan listos como yo y preparar el molde ya encima de la rejilla en la que lo meteremos al horno, sobre todo si usáis un molde de silicona. Los resultados del traslado pueden ser terribles.

Meter en el horno a media altura sobre una rejilla. Hornear durante 30-35 minutos.

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Las clafoutis suelen servirse templadas, a temperatura ambiente como muy frías. Se suelen espolvorear con azúcar glas, aunque yo no lo hice por la razón más común del mundo: se me olvidó. También se puede acompañar con una bola de helado de vainilla si se presenta como un postre en alguna ocasión especial. Sola también esta estupenda.

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Madeleines marmoladas

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Después del proyecto macaron, vuelvo con una receta en todo su esplendor. De todas formas sigo con los franceses, porque además de que las madeleines son francesas, he sacado la receta de un tumblr, J’aime manger, en francés. De todas formas no la seguí al pie de la letra, fui integrando los ingredientes en otro orden.

Las madeleines son magdalenas, LAS magdalenas. A España las magdalenas llegaron ya montadas en moldes de papel rizado y así se han quedado. Pero antes de que se hicieran magdalenas en moldes de papel rizado se empezaron haciendo en moldes de metal con forma de concha; por eso las que se siguen haciendo en forma de concha se siguen llamando madeleines.

Me sorprendí yo misma, porque a pesar de que la receta requiera que la masa repose durante media hora, se me hizo cortísima. Vamos, que casi cuando acabé de hacerlas me dieron ganas de empezar otra vez, de lo fácil que me pareció.

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MADELEINES MARMOLADAS (15 unidades, aproximadamente)

100 gramos de harina bizcochona (con levadura química incorporada)
2 huevos L
1 cucharadita (5 mililitros) de aroma o extracto de vainilla
100 gramos de azúcar
50 gramos de mantequilla derretida
50 gramos de cacao en polvo

Tamizar la harina tres o cuatro veces. El último tamizado hacerlo sobre un bol mediano.

En un molde más pequeño cascar los dos huevos y batirlos. Añadir la vainilla, el azúcar y seguir batiendo hasta que blanquee un poco. Verter la mezcla de los huevos en la harina e integrar. Por último añadir la mantequilla derretida, batir un poco más y dejar reposar la masa unos 30 minutos.

Precalentar el horno a 180ºC.

Pasado este tiempo, apartar un poco de la masa, aproximadamente un cuarto, a un bol pequeño. Añadir el cacao y revolver hasta integrarlo por completo. Queda una masa bastante densa. Devolver la masa del cacao a la masa normal y remover no demasiado, sólo una o dos veces, para que se sigan viendo vetas de los dos colores.

Engrasar bien el molde de las madeleines con mantequilla. Rellenar los huecos con ayuda de un par de cucharillas. Poner masa casi hasta arriba, pero sin llenarlos del todo, pues subirán en el horno. Hornear a media altura sobre una rejilla durante 10-15 minutos o hasta que al pincharlas con un palito, éste salga limpio.

Dejar enfriar diez minutos en el molde y luego sacar las madeleines con cuidado para que no pierdan la forma de concha. Dejar enfriar por completo en una rejilla.
Repetir la operación con la masa restante si fuera necesario.

¿Soy yo o esta receta es especialmente fácil? El único problema es engrasar bien el molde y tener un poco de cuidado para que las madeleines mantengan la forma de concha. Queda bastante resultona con las vetas de cacao y además, no se tarda nada.

¡A disfrutar!

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P.S.: Estoy probando cosas nuevas con las fotos. Creo que se ve bien a pesar de los efectos. ¿Os gusta?

Proyecto macaron: primer intento

Minientrada

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No tenía pensado publicar nada sobre los macarons hasta que me saliera alguno decente. Sin embargo, sobre esta idea, han triunfado las ganas de hacer una especie de Objetivo: Macaron Perfecto, al estilo Alma. Por eso, aquí van las imágenes de mi primer intento con estos dulces franceses.

Creo que para ser la primera vez no me quedaron muy mal… aunque desde luego es algo bastante mejorable. De hecho será mejorable porque a pesar de ser un poco liosos, tienen muchos fallos y me desesperé un poco bastante… ¡salieron ricos! Iré probando trucos que encuentre e iré poniendo fotos hasta que pueda ofrecer una receta decente. Por eso, para evitar que otros sufran los mismos desastres y desesperaciones que yo, voy a limitarme practicamente a las fotos. Aunque si alguien está interesado, no tengo ningún inconveniente en contarle las recetas. A consulta lo dejo : )

Después de esta introducción, empiezo.

Empiezo… con lo que salió en el primer intento de poner los mazarons en la bandeja del horno. Yo que me había currado hasta los circulitos… pero la masa tenía otros planes.

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Me enfadé, lo retiré todo con una espátula y volví a hacerlo. Esta vez fue mejor.

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Tardé horas en conseguir que quedaran decentes, así que se me olvidó hacer más fotos (entre otras cosas porque ya había decidido que esto no iba a aparecer por el blog). Fue al día siguiente cuando cambié de opinión e hice un par de fotos a dos macarones acabados.

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Continuará…

Rollitos de canela (Cinnamon rolls)

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Bueeeeeeeeeeeno, “cinnamon rolls” para los más puristas.

Ya sé que este no es lugar para ponerse a debatir ciertas cosas, pero creo que una cosa es que no se traduzcan cosas concretas como buttermilk (vaya usted a saber qué nos dan si pidiéramos “suero de leche” o la literal “leche de mantequilla”) o cupcake (en latinoamérica sí lo traducen, más listos ellos). Pero me he encontrado, por ejemplo, con “bowl” en vez de bol. Que sí, que bol viene del inglés, pero no somos más modernos por decir palabras raras. Tampoco es que yo misma no lo haga en otras ocasiones, porque ya he puesto recetas con palabras como “wafer”, “angel food” o “cake pop”. Además, también se utilizan un montón de términos en francés contra los que no hay ningún prejuicio. Pero en este caso creo que “cinnamon rolls” tiene una traducción sencillísima, facilísima y correctísima en rollitos de canela.

Así que ahí voy con los rollitos de canela que hice el otro día por la tarde y que casi no llegan al desayuno. Llegaron porque los defendí con uñas y dientes para poder hacerles las fotos que acompañan este texto. Son un poco complicados (es un decir) porque hay que estar pendiente de los tiempos de levado, pero tampoco es como para echarse atrás. Lo digo porque esto es lo que pensaba yo. Me venía diciendo un tiempo “Mónica, tenemos que hacer unos rollitos de canela, que tienen que estar muy ricos” y luego me respondía “Uf, mejor otro día, que eso tiene que ser dificilísimo” Y es que realmente es una receta un poco larga, pero luego te pones y lo haces en un momento. De verdad de la buena. Por cierto, al final me decanté por seguir la receta de Denikatessen, porque prometía sólo 12 rollitos y no las barbaridades que he visto en otras (¿para qué quiero yo 30 rollitos? ¡¿cuándo me los como?!)

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ROLLITOS DE CANELA (12 unidades)

120 mililitros de leche
30 mililitros de aceite vegetal
25 gramos de azúcar

2 cucharadas de harina
1/4 cucharadita de bicarbonato
1/4 cucharadita de sal

25 gramos de mantequilla derretida
40 gramos de azúcar
2 cucharadas de canela

Un chorrito de leche
4 ó 4 cucharaditas de azúcar

Calentar en un cazo pequeño la leche, el aceite y el azúcar. En cuanto empiece a salir un poco de humo, retirar del fuego para que no llegue a hervir. Verter el contenido en un bol y dejar enfriar entre 20 y 30 minutos para que se temple; debe llegar a una temperatura entre 35ºC y 40ªC. Yo utilicé un termómetro para controlarlo, pero una manera fácil de calibrar esa temperatura es tocar directamente el líquido. Debemos notarlo ligeramente caliente, sólo eso.

Cuando esté templado, desmenuzar la levadura y dejar reposar un poco (un minuto, más o menos). Puede ser el tiempo que usemos para medir el azúcar, un cup o taza (125 gramos). Echar la harina sobre la masa pasándola por un colador para tamizarla. Batir un poco para integrar la harina y amasar con las manos hasta conseguir una masa pegajosa. Intentar no perder demasiada masa pegada a las manos. Tapar el bol con papel film y dejar que repose una hora o hasta que doble su volumen.

Preparar dos cucharadas de harina, un cuarto de cucharadita de bicarbonato y un cuarto de cucharadita de sal. Integrarlo todo y añadirlo a la masa fermentada. Amasar con las manos y separar la masa de las paredes del bol. En una superficie lisa y limpia esparcir un poco de harina para que la masa no se pegue y verterla sobre esta superficie. Estirar la masa para que quede un rectángulo de 30 x 15 centímetros, aproximadamente. Recomiendo usar una regla (de las de plástico del cole, por ejemplo) para medir si no se tiene mucho ojo con las medidas, yo lo hice. Mi rectángulo quedó irregular, con los bordes redondeados y sin el mismo grosor. No pasa nada.

Aquí podéis ver el paso a paso del proceso de enrollado.

Poner 25 gramos de mantequilla en un vaso y derretirlos en el microondas. En un bol pequeño o un vaso, poner 40 gramos de azúcar y dos cucharadas de canela. Remover. Con ayuda de un pincel, untar la mantequilla en la totalidad de la masa estirada. A continuación, con ayuda de un colador, echar la mezcla de azúcar y canela. Hay que intentar llegar a todos los bordes. Si se mancha un poco la mesa ya se limpia luego.

Aquí podéis ver el paso a paso del proceso de enrollado.

Es el momento de enrollar los rollitos. Desde uno de los lados más anchos del rectángulo comenzar a enrollar. No es nada difícil, pero hay que hacerlo poco a poco. Hay que enrollar desde un lado ancho para conseguir un rollo, más o menos fino, de 30 centímetros de largo (lo que medía el lado ancho ya) en vez de un rollo gordo de 15 centímetros (lo que pasaría si enrollaramos desde un lado estrecho).

Aquí podéis ver el paso a paso del proceso de enrollado.

Si todavía tenemos la regla a mano, usarla para cortar rollitos de 2,5 centímetros, aproximadamente. Son un par de dedos de ancho. La masa estará tierna, así que más que “cortar” habrá que aplastar el filo del cuchillo contra el rollo. Con cuidado, transportar los rollitos a un molde engrasado. Si el molde es redondo y de 26 centímetros de diámetro nos quedará a la medida ideal para conseguir que los rollitos tengan una separación entre ellos de unos 2 centímetros. No hace falta usar molde, si se pone papel de horno en la bandeja el resultado será equivalente, pero el molde ayuda en la tarea. Los rollitos hay que ponerlos de manera que se vea el “dibujo” de la canela hacia arriba.

Aquí podéis ver el paso a paso del proceso de enrollado.

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Tapar el molde con papel film y dejar reposar 30 minutos. No doblará el volumen, pero el reposo es necesario para que la masa asiente. Precalentar el horno a 190ºC.  Cuando haya pasado el periodo de reposo, destapar el molde y meterlo en la rejilla del horno a media altura durante 15 minutos o hasta que se doren. Es dentro del horno cuando los rollitos de canela se hincharán y conseguirán el aspecto esponjoso.

Sacarlos del horno y dejarlos enfriar sobre una rejilla. Mientras los rollitos se templan, preparar la glasa. Para esto hay que mezclar mucho azúcar con un poco de leche caliente.Tengo que reconocer que no había pensado hacer la glasa, así que lo que hice al final es calentar un chorrito de leche en el microondas y añadir azúcar, aproximadamente cinco cucharaditas. Remover mucho hasta que el azúcar se haya disuelto casi por completo. Calentar más en el microondas si hace falta, para que el azúcar se disuelva más fácilmente. Cuando la glasa no esté tan caliente, verterla sobre los rollitos de canela. Aquí podéis ver una foto de los rollitos recién terminados.

Como véis, me salieron 11 rollitos, posiblemente debido a la irregularidad de la masa estirada que comenté más arriba. Cuando estén a temperatura ambiente, separarlos con cuidado y almacenar en una caja de lata. Estos rollitos se consumieron en tres días y aunque el último día estaban no estaban tan tiernos como el primero, seguían estando realmente buenos.

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Para acabar, dos cosas. Primero, si se retira el azúcar de la masa de esta receta, se pueden hacer rollitos salados; tengo que investigarlo. Segundo, tengo un propósito nuevo: llevarme la cámara de fotos a la cocina, igual que hice aquí. Es mucho más fácil explicar con una foto que ilustre, además de dejar las cosas mucho más claras. A ver si cojo la costumbre : )

Galletas de tres chocolates

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Me da cosa decir que las cosas que hago están “muy ricas”. Se supone que deben ser los demás los que lo alaben y que el cocinero debe hacer referencia a que le dicen que está muy rico. Pero, siendo sinceros… ¡hay cosas que están muy ricas! Aunque las haya hecho yo. Hay otras que no, que han salido fatal, pero esas no las pongo en el blog. No por orgullo, sino porque no me parece bien poner una receta de algo que no está bueno. Así que, claro, todas las recetas han sido probadas y ¡todas están muy ricas!

En cuanto vi estas galletas de chocolate sentí unas ganas tremendas de hacerlas. Son de la colección de fascículos Delicias al horno de Planeta d’Agostini, que trae unas cosas bastante cucas. Tardé unas dos o tres semanas en encontrar una ocasión propicia para hacerlas. En casa volaron y le llevé una docena a mi amiga Belén, así que las hice un viernes por la tarde… y yo creo que al lunes no llegaron. Bueno, llegaron tres ¡y eso que con estas cantidades salen cuarenta! Me gustaron también por una pequeña tontería logistica: la receta es de “tres chocolates” ¡y en realidad lleva cuatro! ¡Superchocolateadas! Creo que hoy estoy abusando de las exclamaciones así que aquí está la receta.

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GALLETAS DE TRES CHOCOLATES (40 unidades aprox.)

125 gramos de harina con levadura (bizcochona)
25 gramos de cacao en polvo
125 gramos de chocolate fondant
100 gramos de chocolate blanco
200 gramos de chocolate con leche
100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
175 gramos de azúcar moreno
2 huevos L
1 cucharada de extracto de vainilla*
*Si no se tiene extracto de vainilla no pasa nada, pero se puede sustituir por el 10% del azúcar necesario en azúcar avainillado. Es decir, en este caso que se necesitan 175 gramos de azúcar moreno, poner 17 gramos de azúcar avainillado y sólo 158 de azúcar moreno.

Tamizar la harina y el cacao en polvo. Partir en trozos el chocolate con leche y el chocolate blanco.

Partir el chocolate negro y derretirlo. yo lo derrito en el microondas porque es más rápido, fácil y limpio. Sólo hay que poner los trozos de chocolate en un bol, cubrirlo con papel film y ponerlo a máxima potencia durante 30 segundos en el microondas. Seguro que con 30 segundos no se ha derretido del todo, así que ir derritiéndolo a intervalos de 10 segundos hasta que esté. En mi microondas normalmente con un par de intervalos de 10 segundos está, aunque vea trozos de chocolate enteros batiendo un poco con una cuchara se deshace. Dejar que se enfríe un poco.

Batir en un bol grande la mantequilla con el azúcar hasta que esté esponjoso. Añadir los huevos uno a uno ligeramente batidos y el extracto de vainilla. Añadir el chocolate derretido sin dejar de batir. Incorporar los chocolates troceados. Por último añadir la harina.

Meter la masa de las galletas en la nevera y precalentar el horno a 180ºC. Preparar la bandeja del horno con papel de hornear.

Con ayuda de una cuchara sopera y una cucharita hacer pequeños montoncitos de masa en la bandeja. Dejar bastante separación entre unos y otros, ya que lo que en este momento es un “montoncito” se expandirá y se convertirá en una galleta plana. Hornear a media altura durante 10 minutos. Sacar la bandeja de horno y dejar que se enfríen las galletas para que se endurezcan un poco. Transferir las galletas a una rejilla para que se acaben de enfriar. Repetir esta operación hasta que se acabe la masa.

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Entre hornada y hornada recomiendo que se enfríe la bandeja del horno bajo el chorro del grifo y guardar la masa en la nevera.
También recomiendo que la masa repose más tiempo de lo que indico en la receta. Es decir, hacer la masa por la mañana y las galletas por la tarde o incluso dejarlo listo de un día para otro. Creo que así las galletas saldrán más compactas y asentadas.

Una receta estupenda para preparar el fin de semana. Por cierto, si estas galletas chocolateadísimas están ricas solas, mojadas en leche ya son absolutamente deliciosas. A mí es que me gusta mucho hacerlo, pero en este caso ¡creo que mejoraron!

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P.S.: Hoy es 11/11/11 así que no he podido evitar programar la entrada para justo publicarla a las 11:11. Que me gusta a mí una fecha icónica… jejeje.

Cake pops (que a lo mejor no son cake pops) de chocolate y queso crema

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¿Los cake pops siguen siendo cake pops si no tienen palito?

Es una duda razonable porque yo he hecho un bizcocho, lo he desmigado, lo he mezclado con algo cremoso, he hecho bolitas, las he dejado en la nevera durante tres horas y las he rebozado con cosas.

Pero no les he puesto palitos. Esa es la gracia de los cake pops. Los palitos son el ¡pop! de los cake pops… Y yo no se lo he puesto, así que no sé si son “cake pops”. Porque, a ver, no tienen palito. Un caramelo es un caramelo hasta que le pones un palito y se convierte en una piruleta. ¡¡Si a la piruleta le quitas el palito no es una piruleta!! Pues esa es mi duda.

De todas formas estas trufitas (que tampoco son trufitas) estaban muy ricas. Salieron de un primer bizcocho de chocolate que hice para la tarta alargada que se ve aquí, que se quedó teriblemente pegado al molde. Aquello no había manera de arreglarlo, así que lo destrocé más. Luego tomé un poco de queso de untar, lo mezclé con azúcar avainillado y después lo integré todo con el bizcocho desmigado. Y a hacer bolitas.

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(CASI) CAKE POPS DE CHOCOLATE Y QUESO DE UNTAR (35 unidades aprox.)

Un bizcocho de chocolate
100 gramos de queso de untar
2 cucharadas de azúcar avainillado
cacao en polvo
piñones picados

Desmigar el bizcocho con ayuda de un tenedor en un bol grande. En un bol pequeño aparte poner el queso de untar y batir un poco con ayuda del reverso de una cuchara. Añadir dos cucharadas de azúcar avainillado y batir hasta que esté incorporada. Echar la mezcla del queso al bizcocho e integrar no totalmente, sino que siga esponjoso. Con ayuda de las manos formar pequeñas bolitas densas de unos dos centímetros de diámetro que dejaremos sonbre una bandeja con papel de horno, papel albal, papel film… Cuando estén formadas todas las bolitas que salgan con la masa, meter la bandeja en la nevera durante al menos tres horas.

Sacar la bandeja de la nevera y rebozar con el ingrediente al gusto. Normalmente los cake pops se recubren de chocolate fundido, pero para eso hace falta el palito que yo no les puse. Recubrí la mitad de los cake pops con cacao en polvo y a la otra mitad con piñones picados. Las bolitas estuvieron una hora más en la nevera hasta que se degustaron.

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Tarta de bizcocho de chocolate y relleno wafer

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No tengo perdón.

Llevo un montón sin poner ninguna receta. Pero es peor de lo que parece porque tengo recetas que poner. No es que estuviera vaga y sin cocinar, o sin ocasiones en las que hacer alguna cosita. Tengo recetas.

Así que aquí va la receta de un bizcocho de chocolate que está buenísimo, es muy fácil y fue la primera receta que, digamos, me inventé. Es el clásico bizcocho de yogur, el que se hace con la medida del vaso de yogur, pero con chocolate.

Para el relleno wafer seguí la receta de Dulces bocados, que es de lo más rico que he probado y que ya he hecho un montón (tres) de veces. Para muestra las fotos variadas que he puesto en esta entrada, pues tanto la tarta alargada como la que tiene forma de corazón siguen las mismas recetas con distinto molde. El corazón lo hice con mi amiga Lara en una de nuestras tardes reposteras, que poco a poco se van convirtiendo en una costumbre más o menos mensual. Aquel día en realidad hicimos ¡tres corazones!. La tarta alargada fue una recreación una semana después que sirvió de postre el primer día que mi recién nacida prima Noa estuvo en casa de los yayos.

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BIZCOCHO DE CHOCOLATE

1 yogur natural de 125 gramos
1 medida de vaso de yogur de harina
2 medidas de vaso de yogur de cacao en polvo
2 medidas de vaso de yogur de azúcar
1 medida de vaso de yogur de aceite vegetal
1 cucharadita de levadura química
3 huevos M/L

Precalentar el horno a 180ºC

Separar las claras de las yemas de los tres huevos. Poner las yemas en un bol grande al que añadiremos el resto de ingredientes; las claras en un bol más pequeño aparte. Montar las claras y reservar.

En el bol grande de las yemas, echar el yogur. Lavar el vasito de yogur y secarlo bien. Utilizar ese mismo vasito de plástico para calcular el resto de los ingredientes. Así, con la medida del yogur, añadir una medida de harina, dos de cacao en polvo, dos de azúcar y una de aceite vegetal. Es más fácil hacerlo precisamente en este orden porque así la harina no se mancha con el cacao; el azúcar, al ser granulado, arrastra las partículas del polvo de harina y cacao que hayan quedado; y el aceite al final hace que no tengamos que volver a lavar el vasito de yogur para echar el resto de ingredientes. Echar también la levadura química y batirlo todo.

Cuando esté todo integrado, incorporar las claras montadas e integrarlas con la masa con movimientos envolventes para que la masa adquiera volumen. Verter en un molde y hornear durante 40 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, éste salga limpio.

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RELLENO WAFER

500 mililitros de nata con 35% MG
200 gramos de queso de untar
2 hojas de gelatina neutra
4 cucharadas de azúcar
1 cucharada de extracto de vainilla

Retirar un par de cucharadas de nata líquida en un vaso y reservar. Verter el resto de la nata en un bol y batir para montarla. Añadir el azúcar y la vainilla cuando la nata esté ligeramente consistente, de este modo se seguirá montando más fácil y rápidamente que si se añaden desde el principio.

En un plato hondo, hidratar con agua fría durante 10 minutos las hojas de gelatina. Poner en un bol el queso de untar. Calentar al microondas unos segundos la nata reservada y echar en el mismo vaso las hojas de gelatina hidratadas. Echar la nata con la gelatina al queso y batirlo. Incorporar el queso a la nata montada. Reservar en la nevera durante dos o cuatro horas y ya se puede utilizar.

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Y el límite está en la imaginación de cada cual. O en los moldes que tenga : )