Tortitas

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¡Tortitas! ¡Viva!

Me encantan las tortitas. Me gusta que queden gordotas y esponjosas. Hace casi tres años que un auténtico americano (de Estados Unidos, vale) me enseñó esta receta y la verdad es que no he probado otra. Es genial, me encanta como quedan y las hago esporádicamente porque, además de llenar un montón, me las tomo como una fiesta. El martes pasado fue Happy Pancakes Day (de lo que se entera una en Twitter) así que ¿qué mejor fiesta para hacerlas?

Aquella fue la primera vez que tomé contacto con las medidas volumétricas anglosajonas, las cups, las tablespoons y estas cosas. Una cosa es que pesen en libras o en onzas y otras que ¡no pesen los ingredientes! Aquello me sorprendió mucho y por otra parte me abrió un mundo de posibilidades (conociendo las equivalencias no hace falta una báscula). Siempre he hecho la receta con las medidas originales, como tradición personal, pero os indico las medidas métricas al lado.

TORTITAS (8-10 unidades)

1 1/2 cups (180 gramos) de harina
2 1/2 cucharaditas de levadura química
3/4 cucharadita de sal
1 huevo
1 1/4 cups (312 mililitros) de leche
3 cucharadas (45 mililitros) de aceite vegetal

Mezclar los ingredientes secos y reservar, sin tamizar.

Mezclar los ingredientes líquidos en otro bol y añadir a los ingredientes secos. Batir con un batidor hasta que esté justo integrado. Cuando digo justo integrado digo justo integrado, no pasa nada porque queden grumitos de harina, de hecho es mejor.

Calentar una sartén a fuego medio bajo. Para que las tortitas queden bien bonitas se debe echar un poco de aceite vegetal en la sartén y cuando esté un poco caliente limpiarlo con un papel de cocina. El aceite que quede en este papel será el que se reutilizará para “limpiar” la sartén para las siguientes tortitas.

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Verter un poco de masa en la sartén. Es una masa densa y no muy fácil de calibrar, así que más o menos lo que caiga según os gusten las tortitas más o menos grandes. Hay que esperar a que se formen burbujitas en la superficie de la masa. En la foto de arriba se ve la masa nada más echarse en la sartén y en la de abajo como deberá estar al darle la vuelta.

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Cocinar por el otro lado más o menos el mismo tiempo.

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La masa sin cocinar puede reservarse hasta un día en la nevera. Normalmente me da para ocho tortitas, cuatro “recién hechas” y cuatro al día siguiente; aunque quiero dejar claro que porque a mí me gustan más bien grandes. En esta ocasión les añadí un poco de colorante violet de Squires Kitchen, aunque no quise pasarme y por ello quedó bastante sutil. Se pueden acompañar de infinidad de cosas, dulces o saladas. En esta ocasión simplemente me las tomé con un colacao y bien ricas que estaban.

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Galletas de mantequilla escocesas (Shortbread)

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Estas Navidades mis padres me regalaron una pistola pastelera la mar de mona. Viene con boquillas para hacer decoraciones, pero además trae unos discos para hacer formas con la masa de las galletas de mantequilla, tipo danesas, para que al expandirse en el horno acaben con formas definidas. La pistola en cuestión trae una receta recomendada, pero es una receta con unas cantidades desmesuradas (¡¡6 tazas de harina!!! ¿¡dónde vas con eso!?) y aunque me gusta mucho reducir las cantidades no me había puesto al tema.

En cambio, en el fascículo 21 de Delicias al horno viene una receta titulada “Corazones de mantequilla”, que vienen siendo galletas de mantequilla cortadas en forma de corazón. Después de pasar por el 14 de febrero sin ninguna mención a San Valentín, decidí hacer unos corazones con la pistola en cuestión para “demostrar” que no estoy cumpliendo con mis propósitos de Año Nuevo para el blog (esto de ir al día con las fiestas no lo llevo muy bien, definitivamente)

En fin, que yo quería hacer unas galletas de mantequilla danesas con la pistola. La cuestión es que no son galletas de mantequilla danesas, sino escocesas. Las clásicas shortbread. Así que mi proyecto “pistolero” fue un pequeño fracaso (como puede verse en los escasos corazoncitos de las fotos) pero las galletas en sí están de vicio, así que vamos al tema.

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GALLETAS DE MANTEQUILLA ESCOCESAS (SHORTBREAD)

125 gramos de mantequilla reblandecida
2 cucharadas de azúcar extrafino (yo usé azúcar glas)
175 gramos de harina
25 gramos de harina de maíz
25 gramos de almendra molida

Tamizar la harina con la maicena y las almendras.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que obtenga un aspecto blanquecino. Añadir la mezcla de la harina poco a poco y batir de cada vez hasta que esté bien integrado. Al final se obtendrá una masa uniforme pero desmigada. Amasar un poco con las manos para que quede lisa y dejar reposar 15 minutos cubierta con papel film.

Precalentar el horno a 150ºC.

Estirar la masa con ayuda de un rodillo hasta que tenga un grosor de medio centímetro, más o menos. Cortar las galletas con ayuda de un cortagalletas con la forma deseada (las shortbread tienen una tradicional forma rectangular, pinchados con un tenedor para darle algo de gracia, pero soportan muchas formas) Traspasarlas a una bandeja de horno preparada con papel vegetal y hornear durante 15-20 minutos. Tradicionalmente deben quedar bastante claras, aunque yo dejé que se doraran porque en mi casa se prefieren las cosas un poco tostadas.

Es una masa bastante compacta, que sin embargo queda bastante migosa, algo que no me suele gustar. Estas galletas en cambio me han gustado mucho y me ha resultado bastante sorprendente que tengan un gusto ligeramente salado a pesar de no llevar sal en absoluto. Quizás sea porque apenas llevan azúcar y por tanto no son nada dulces.

En fin, que a pesar de lo mal que lo pasé al principio con la pistola las galletas merecen la pena. Además son bastante fáciles y seguramente volverán a aparecer por mi casa.

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Muffins de plátano moteados

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He estado vaga durante unos dias, sin poner ninguna receta nueva. La verdad es que más que vaga me había quedado sin recetas. Tenía esta, que hice hace unas tres semanas y ya. No he estado sin hacer nada, pero todo lo que hacia era un desastre. Hice unos scones que quedaron bastante (muy, en realidad) mal. Luego hice un bizcocho con nata que no había manera de que se cocinara y acabó en la basura. Desastre tras desastre.

Al final, para no caer en una “depresión repostera”, decidí hacer alguna cosa fácil y que supiera que me saldría. repetí las madeleines y fueron un éxito. Así que con esto y otra tanda de cookies volví a coger un poco de ritmo.

Pero antes de que todo esto pasara, hice con mi amiga Lara unos muffins de plátano (receta de Dicreto al Paladar) rellenos de dulce de leche y decorados con un poco de fondant que quedaron de lujo.

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MUFFINS DE PLÁTANO RELLENOS DE DULCE DE LECHE (10 unidades)

2 plátanos maduros
100 gramos de azúcar
1 huevo
70 gramos de mantequilla
200 gramos de harina
2 cucharaditas de levadura química
1/2 cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC

Tamizar la harina, la levadura y la sal juntas.

Machacar los plátanos en un bol con ayuda de un tenedor. Incorporar el azúcar, la mantequilla y el huevo. No batir en exceso, deben quedar grumitos.

Añadir la harina tamizada y mezclar hasta que esté justo integrado. Repartir la masa en las cápsulas, hasta las 3/4 partes y hornear durante unos 20 minutos.

Esto fue tan fácil de hacer, que decidimos darles un poco más de alegría. Teñimos un poco de fondant de Regalice con colorante violet de Squires Kitchen (el único que tengo) para ponerles un poco de decoración. Además, aproveché que todavía tenía un poco del dulce de leche que utilicé para los alfajores.

Para rellenar los muffins, cortar el copete y con ayuda de una cucharita retirar un poco de la masa. Rellenar con el dulce de leche y poner de nuevo el copete. Al retirar la masa justo desde donde llega la cápsula, se disimula bastante bien el corte. Y luego pusimos las motitas de fondant morado para darle alegría.

¿Quedaron bonitos o no?

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