Galletas sin mantequilla

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El otro día me apetecía mucho comer galletas, pero no había en casa. Además era domingo y no podía ir a comprar nada en un arrebato, así que decidí hacerlas en un momento… ¡y tampoco tenía mantequilla!

No me rendí y busqué una receta de galletas sin mantequilla. No están tan buenas como otras que he hecho, pero como no llevan mantequilla, son integrales, llevan clara, leche desnatada y muy poco azúcar, puedes comerte media docena sin remordimientos. Sobre todo si las haces pequeñitas. Además son muy rápidas de preparar y hornear. Seguro que con un poco de chocolate por encima mejoran un montón.

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GALLETAS SIN MANTEQUILLA (30-35 uds)

200 gramos de harina integral
50 gramos de azúcar moreno
1/4 cucharadita de bicarbonato
55 mililitros de aceite vegetal
55 mililitros de leche desnatada
1 clara de huevo
extracto de vainilla

Precalentar el horno a 170ºC, calor arriba y abajo.

Tamizar la harina junto al azúcar y al bicarbonato.

Mezclar el aceite junto a la leche, la clara y la vainilla. Añadir poco a poco a los ingredientes secos. Se formará poco a poco una masa manejable con las manos. Amasar hasta que esté bien integrado.

Al no llevar mantequilla no necesitamos tiempo de reposo, así que preparar una superficie para estirar la masa. Espolvorear una superficie limpia con un poco de harina y estirar la masa con ayuda de un rodillo hasta obtener una plancha de medio centímetro de grosor, más o menos.

Cortar la masa con un cortagalletas. Yo usé uno con forma de flor, el más pequeño que tengo, de unos 5 centímetros. Disponer las galletas en una bandeja de horno preparada con papel de hornear. Es una masa que apenas crece, así que se puede llenar la bandeja de galletas para hornear sólo una vez.

Hornear durante 10-12 minutos (depende del tamaño puede hacer falta más tiempo) hasta que justo cojan color. Dejar enfriar sobre una rejilla para que se acaben de endurecer.

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Son bastante sencillas y muy rápidas, casi tardan más en enfriarse que en hornearse. La verdad es que no están tan buenas como las galletas de mantequilla, pero sin duda sirven para quitar el gusanillo de un modo relativamente sano. ¿Qué os parece? ¿Pensabáis que una galleta no se podía hacer sin mantequilla?

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Galletas de mantequilla escocesas (Shortbread)

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Estas Navidades mis padres me regalaron una pistola pastelera la mar de mona. Viene con boquillas para hacer decoraciones, pero además trae unos discos para hacer formas con la masa de las galletas de mantequilla, tipo danesas, para que al expandirse en el horno acaben con formas definidas. La pistola en cuestión trae una receta recomendada, pero es una receta con unas cantidades desmesuradas (¡¡6 tazas de harina!!! ¿¡dónde vas con eso!?) y aunque me gusta mucho reducir las cantidades no me había puesto al tema.

En cambio, en el fascículo 21 de Delicias al horno viene una receta titulada “Corazones de mantequilla”, que vienen siendo galletas de mantequilla cortadas en forma de corazón. Después de pasar por el 14 de febrero sin ninguna mención a San Valentín, decidí hacer unos corazones con la pistola en cuestión para “demostrar” que no estoy cumpliendo con mis propósitos de Año Nuevo para el blog (esto de ir al día con las fiestas no lo llevo muy bien, definitivamente)

En fin, que yo quería hacer unas galletas de mantequilla danesas con la pistola. La cuestión es que no son galletas de mantequilla danesas, sino escocesas. Las clásicas shortbread. Así que mi proyecto “pistolero” fue un pequeño fracaso (como puede verse en los escasos corazoncitos de las fotos) pero las galletas en sí están de vicio, así que vamos al tema.

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GALLETAS DE MANTEQUILLA ESCOCESAS (SHORTBREAD)

125 gramos de mantequilla reblandecida
2 cucharadas de azúcar extrafino (yo usé azúcar glas)
175 gramos de harina
25 gramos de harina de maíz
25 gramos de almendra molida

Tamizar la harina con la maicena y las almendras.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que obtenga un aspecto blanquecino. Añadir la mezcla de la harina poco a poco y batir de cada vez hasta que esté bien integrado. Al final se obtendrá una masa uniforme pero desmigada. Amasar un poco con las manos para que quede lisa y dejar reposar 15 minutos cubierta con papel film.

Precalentar el horno a 150ºC.

Estirar la masa con ayuda de un rodillo hasta que tenga un grosor de medio centímetro, más o menos. Cortar las galletas con ayuda de un cortagalletas con la forma deseada (las shortbread tienen una tradicional forma rectangular, pinchados con un tenedor para darle algo de gracia, pero soportan muchas formas) Traspasarlas a una bandeja de horno preparada con papel vegetal y hornear durante 15-20 minutos. Tradicionalmente deben quedar bastante claras, aunque yo dejé que se doraran porque en mi casa se prefieren las cosas un poco tostadas.

Es una masa bastante compacta, que sin embargo queda bastante migosa, algo que no me suele gustar. Estas galletas en cambio me han gustado mucho y me ha resultado bastante sorprendente que tengan un gusto ligeramente salado a pesar de no llevar sal en absoluto. Quizás sea porque apenas llevan azúcar y por tanto no son nada dulces.

En fin, que a pesar de lo mal que lo pasé al principio con la pistola las galletas merecen la pena. Además son bastante fáciles y seguramente volverán a aparecer por mi casa.

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Alfajores argentinos

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Mis padres vivieron unos años en Argentina, antes de que yo naciera. Mi madre todavía recuerda montones de buenos momentos allí y muchas anécdotas recurrentes. Una de las cosas que más sigue añorando son los famosos alfajores, que pasó años y años sin poder probarlos de nuevo. Hace relativamente poco los pudo recuperar, pero sigue diciendo que no son como los de allí. Creo yo que también influye el hecho de que han pasado más de dos décadas y que el contexto es completamente diferente, pero ella sigue diciendo lo mismo.

Esta receta de alfajores es de la colección Delicias al horno, que en cuando mi madre vio me estuvo dando la tabarra para que la hiciera. Si fue pesada que en dos días (normalmente tardo como una semana en ponerme al lío con las “peticiones”) ya tenía quince alfajores para que comiera a gusto. Siguen sin parecerle iguales a los alfajores de verdad (esto también lo creo yo), pero nos han gustado mucho igualmente.

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ALFAJORES ARGENTINOS (15 unidades)

Galletas

62 gramos de mantequilla
62 gramos de azúcar
2 yemas de huevo
1/2 cucharadita de aroma de vainilla
1 cucharada de leche
137 gramos de harina
75 gramos de harina de maíz (maizena)
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/4 cucharadita de levadura química
una pizca de sal

Relleno

100 gramos de dulce de leche
25 gramos de chocolate negro
coco rallado

Tamizar la harina, la maicena, el bicarbonato, la levadura y la sal para que quede bien integrado todo.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta obtener una textura cremosa. Incorporar las yemas, la vainilla y la leche y volver a batir. Añadir la harina tamizada en dos o tres veces. Las últimas veces hará falta un ligero amasado para obtener una masa suave y compacta. Esta masa debe reposar en la nevera un mínimo de dos horas, o incluso toda una noche.

Tras el reposo, la masa estará fría, pero en cuando la toquemos un poco se volverá maleable, demasiado maleable. Para evitar que pase esto, dividir la masa en dos, tres o cuatro partes (depende de lo rápido que trabajemos) y mientras se utiliza una, dejar el resto en la nevera. Precalentar el horno a 170ºC.

Con ayuda de un rodillo estirar la masa hasta que tenga medio centímetro de grosor, más o menos. Con ayuda de un cortagalletas redondo de 5 ó 6 centímetros de diámetro (la receta pide de 5, yo usé el más pequeño que tengo, que es de 6 y salió la cantidad que correspondía) Poner las galletas sobre una bandeja de horno preparada con papel de hornear. Repetir la operación las veces que sea necesario.

Hornear durante 8-12 minutos hasta que se doren ligeramente. Dejar enfríar sobre una rejilla. Hay que tener cuidado, pues son unas pastas muy quebradizas. Si se caen de la rejilla, lo más probable es que se rompan.

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Mientras las pastas se enfrían, preparar el relleno. Derretir el chocolate negro en el microondas, con papel film y en intervalos de 30-10 segundos. Dejar que se enfríe ligeramente y añadir el dulce de leche.

Cuando todo esté templado, untar un poco del dulce de leche en las galletas. Personalmente me gusta untar un poco en todas las galletas y luego montar el bocadillo, pero también se puede untar más en sólo la mitad de las galletas y luego poner las otras galletas encima. Cuestión de técnica.

Para acabar, hacer rodar el canto de los alfajores por un plato con un poco de coco rallado y espolvorear por encima con azúcar glas

¡Listos!

Aguantan varios días al aire. Estos en concreto estuvieron en un plato por la cocina de mi pueblo durante tres o cuatro días, sin mayor protección.

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Galletas con pepitas de chocolate (Chocolate chip cookies)

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Emocionadísima que ando con esta receta. No podía haber hecho otra mejor para inaugurar el 2012. La encontré en el mismo tumblr del que hablé aquí, pero ha desaparecido, o por lo menos yo no puedo encontrarlo.

Las hice una vez (hasta hice fotos) pero no me decidí a colgarla en el blog. Volví a prepararlas y… ¡menudo éxito! Tengo que decir que la primera vez hice la mitad de las cantidades, en el horno de casa y quedaron más crujientes. La segunda vez hice las cantidades completas, la masa reposó unas dos horas y las hice en mi pueblo (donde, evidentemente, hay otro horno, al que por cierto, le tengo cogido el punto mejor que al de casa). Con todas estas salvedades las galletas triunfaron más la primera vez entre mis comensales. La segunda, lamentablemente, causó furor casi sólo conmigo.

LAMENTABLEMENTE

En mayúsculas. Me han quedado unas galletas tipo cookie con pepitas de chocolate de auténtico lujo. De verdad, como las compradas. Los problemas vienen de que mis yayos no son muy de chocolate, a mis tíos les llevé la primera hornada (que me quedó más regular), mi madre no es de galletas y mi padre no está por aquí. Claro, que yo hice las cantidades completas, con lo que nos encontramos con casi sesenta galletas para mí sola. Y están buenísimas. Y no puedo dejar de comerlas. Y todo eso se va al culo, para qué nos vamos a engañar. Preparar estas galletas es la perdición, yo aviso.

Por eso, pongo la receta para hacer sólo unas treinta galletas, porque me preocupo por vosotros y porque dudo que vuelva a hacer sesenta galletas de una sentada.

Es que así no se puede empezar el año, con tanta galleta por casa.

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GALLETAS CON PEPITAS DE CHOCOLATE (30 unidades, aprox.)

180 gramos de harina
1 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
142 gramos de mantequilla
125 gramos de azúcar moreno
65 gramos de azúcar blanco
1 huevo M
1 cucharadita de aroma de vainilla
90 gramos de pepitas de chocolate

Tamizar la harina con el bicarbonato y la sal y reservar.

Batir la mantequilla a temperatura ambiente junto con los azúcares durante unos 3 minutos para que quede una masa algo esponjosa. Añadir el huevo ligeramente batido con la vainilla y mezclar bien. Incorporar la harina poco a poco. La masa se pondrá más densa por momentos, hasta que haga falta amasar con las manos en vez de batir con batidor. Por último, añadir las pepitas e intentar repartirlas homogéneamente por la masa.

Dejar la masa reposar en la nevera durante una hora, más o menos.

Precalentar el horno a 180ºC. Preparar la bandeja de horno con papel vegetal y formar las galletas. No hace falta darles forma de galleta, con que quede un pegote es suficiente. De este modo se consiguen esas formas escarpadas de las típicas cookies.

Meterlas al horno a media altura durante 15-18 minutos. Cuando se saquen del horno deben seguir tiernas y hay que dejarlas reposar un par de minutos sobre la bandeja antes de traspasarlas a una rejilla para que se acaben de enfriar.

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Entre hornada y hornada se puede dejar el resto de la masa en la nevera para que se mantenga consistente.

Tan deliciosas que no me hago responsable del peso ganado por un atracón de estas galletas.

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Galletas de canela

¿Alguien diría que estas galletas…

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… son las mismas que éstas?

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Pues sí.

Obviamente no son iguales, unas tienen forma redonda y otras sólo se dan un aire a algunos animales, pero aparte de eso las dos siguen la misma receta.
¿Todavía las cosas no cuadran?

Claro, porque en realidad no es la misma receta. Para ser exactos no son los mismos ingredientes. Afinando más, lo que no llevan igual es la harina. ¡Ah! ¡La harina! Pues sí, señores, la harina. Las galletas con forma definida llevan harina de trigo, normal, vamos. Las de forma difusa llevan harina bizcochona. Claro, a unas galletas que no llevan levadura le pones harina bizcochona en vez de harina normal y ya la hemos liado.

Las galletas de la primera foto fueron las primeras galletas que hice en mi vida. Yo pensaba que las galletas eran algo dificilísimo de hacer, no sé bien porqué, pero lo pensaba. En agosto probé esta receta, que me pareció buena para empezar y salió bien. Ahí fue cuando las galletas me conquistaron y ya no he dejado de hornearlas. Esta vez las hice para estrenar mis nuevos cortagalletas de IKEA, que me hacía una ilusión bárbara. Además me parece una receta que puede funcionar bastante bien para la Navidad, que ahora que ya estamos en diciembre parece que está más cerca.

Encontré esta receta en Youtube, en inglés, y me gustó bastante. Aproveché a hacerlas durante las fiestas de mi pueblo, que hay mucha gente entrando y saliendo de casa. Salieron un montón, y eso que las preparé con cortagalletas de ocho centímetros de diámetro. En esta ocasión (además de liarla con la harina) reducí las cantidades a la mitad. En los dos casos saben muy, pero que muy bien. Son las favoritas de mi padre porque son iguales que unas que comía de pequeño; tiene una regresión a lo magdalena de Proust y para mí es el mejor halago que pudiera hacer.

Este es el video del que saqué la receta. Debajo pongo las cantidades totales que yo utilizo, con los ingredientes correctos (recuerdo que en el caso de las galletas de animales hice la mitad y con una harina que no correspondía). Además, hago alguna cosa de manera diferente. No sé si es mejor o peor, pero cada uno tiene sus manías.

GALLETAS DE CANELA (40-50 unidades)

400 gramos de harina de trigo
3 cucharadas de canela
250 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
400 gramos de azúcar
2 huevos M

Tamizar la harina e integrarla con la canela.

En un bol grande, batir la mantequilla con el azúcar. Cuando haya blanqueado un poco, añadir los huevos uno a uno y batir hasta que se integren. Incorporar la harina poco a poco. La masa se desmigará un poco a echar la harina, pero cuando esté todo más o menos mezclado, amasar con las manos.

Estirar la mitad de la masa sobre un papel de hornear. Cubrir con otro papel de horno y repetir la operación. De este mode habra tres papeles de horno cubriendo dos pisos de masa de galleta. Meter en la nevera y dejar reposar durante una hora como mínimo.

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Pasada la hora, precalentar el horno a 175ºC. Sacar la masa de la nevera y separar las capas. Formar las galletas con un cortagalletas y colocarlas sobre la bandeja de horno. Meterlas a media altura y dejar hornear durante 10-15 minutos. Los bordes se dorarán ligeramente. Al sacarlas estarán todavía un poco tiernas. Esperar durante 4 ó 5 minutos a que se templen las galletas antes de transferirlas a una rejilla para que se acaben de enfriar.

Con la masa sobrante hacer una bola y extenderla de nuevo. Cortar de nuevo las galletas y ponerlas en una bandeja dentro de la nevera durante unos minutos. Pasado este tiempo poner las galletas enfriadas en la bandeja del horno e introducirla inmediatamente. Esta operación se puede hacer mientras la hornada anterior se está haciendo, así no hay que enfriar la bandeja bajo un chorro de agua. Repetir esta operación hasta que se acabe la masa.

Y bien buenas que están. Por cierto, el alce (es un alce, ¿verdad?) tan gordote mola un montón.

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Galletas de tres chocolates

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Me da cosa decir que las cosas que hago están “muy ricas”. Se supone que deben ser los demás los que lo alaben y que el cocinero debe hacer referencia a que le dicen que está muy rico. Pero, siendo sinceros… ¡hay cosas que están muy ricas! Aunque las haya hecho yo. Hay otras que no, que han salido fatal, pero esas no las pongo en el blog. No por orgullo, sino porque no me parece bien poner una receta de algo que no está bueno. Así que, claro, todas las recetas han sido probadas y ¡todas están muy ricas!

En cuanto vi estas galletas de chocolate sentí unas ganas tremendas de hacerlas. Son de la colección de fascículos Delicias al horno de Planeta d’Agostini, que trae unas cosas bastante cucas. Tardé unas dos o tres semanas en encontrar una ocasión propicia para hacerlas. En casa volaron y le llevé una docena a mi amiga Belén, así que las hice un viernes por la tarde… y yo creo que al lunes no llegaron. Bueno, llegaron tres ¡y eso que con estas cantidades salen cuarenta! Me gustaron también por una pequeña tontería logistica: la receta es de “tres chocolates” ¡y en realidad lleva cuatro! ¡Superchocolateadas! Creo que hoy estoy abusando de las exclamaciones así que aquí está la receta.

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GALLETAS DE TRES CHOCOLATES (40 unidades aprox.)

125 gramos de harina con levadura (bizcochona)
25 gramos de cacao en polvo
125 gramos de chocolate fondant
100 gramos de chocolate blanco
200 gramos de chocolate con leche
100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
175 gramos de azúcar moreno
2 huevos L
1 cucharada de extracto de vainilla*
*Si no se tiene extracto de vainilla no pasa nada, pero se puede sustituir por el 10% del azúcar necesario en azúcar avainillado. Es decir, en este caso que se necesitan 175 gramos de azúcar moreno, poner 17 gramos de azúcar avainillado y sólo 158 de azúcar moreno.

Tamizar la harina y el cacao en polvo. Partir en trozos el chocolate con leche y el chocolate blanco.

Partir el chocolate negro y derretirlo. yo lo derrito en el microondas porque es más rápido, fácil y limpio. Sólo hay que poner los trozos de chocolate en un bol, cubrirlo con papel film y ponerlo a máxima potencia durante 30 segundos en el microondas. Seguro que con 30 segundos no se ha derretido del todo, así que ir derritiéndolo a intervalos de 10 segundos hasta que esté. En mi microondas normalmente con un par de intervalos de 10 segundos está, aunque vea trozos de chocolate enteros batiendo un poco con una cuchara se deshace. Dejar que se enfríe un poco.

Batir en un bol grande la mantequilla con el azúcar hasta que esté esponjoso. Añadir los huevos uno a uno ligeramente batidos y el extracto de vainilla. Añadir el chocolate derretido sin dejar de batir. Incorporar los chocolates troceados. Por último añadir la harina.

Meter la masa de las galletas en la nevera y precalentar el horno a 180ºC. Preparar la bandeja del horno con papel de hornear.

Con ayuda de una cuchara sopera y una cucharita hacer pequeños montoncitos de masa en la bandeja. Dejar bastante separación entre unos y otros, ya que lo que en este momento es un “montoncito” se expandirá y se convertirá en una galleta plana. Hornear a media altura durante 10 minutos. Sacar la bandeja de horno y dejar que se enfríen las galletas para que se endurezcan un poco. Transferir las galletas a una rejilla para que se acaben de enfriar. Repetir esta operación hasta que se acabe la masa.

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Entre hornada y hornada recomiendo que se enfríe la bandeja del horno bajo el chorro del grifo y guardar la masa en la nevera.
También recomiendo que la masa repose más tiempo de lo que indico en la receta. Es decir, hacer la masa por la mañana y las galletas por la tarde o incluso dejarlo listo de un día para otro. Creo que así las galletas saldrán más compactas y asentadas.

Una receta estupenda para preparar el fin de semana. Por cierto, si estas galletas chocolateadísimas están ricas solas, mojadas en leche ya son absolutamente deliciosas. A mí es que me gusta mucho hacerlo, pero en este caso ¡creo que mejoraron!

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P.S.: Hoy es 11/11/11 así que no he podido evitar programar la entrada para justo publicarla a las 11:11. Que me gusta a mí una fecha icónica… jejeje.

Galletas de avena y…

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¡Estas galletas estás buenísimas! ¡Además son muy fáciles de hacer!
Con esto creo que ya lo tengo todo dicho, pero tampoco es plan dejar esto tan soso.

Hice estas galletas la semana pasada y no veo el momento de repetirlas. En tres días las hice dos veces, porque la primera hornada voló. Es verdad que con las cantidades de la receta sólo me salieron doce galletas, así que la segunda vez doblé las cantidades y me salieron veintiséis. La receta la saqué de la revista Lecturas, que últimamente pone hasta cuatro recetas de postre. Algunas salen bien y otras no, pero esta es espectacular.
La receta funciona como una receta básica a la que luego se le puede añadir el ingrediente que marque la diferencia. En mi caso, a la primera hornada le puse pasas y a la segunda piñones. Pero se pueden añadir nueces, pepitas de chocolate, arándanos secos… Lo que más apetezca. Estoy pensando en hacerlas con lacasitos de colores para llevarle a mi primita Zoe, que seguro que le van a gustar mucho.

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GALLETAS DE AVENA (aprox. 26 unidades)

100 gr. de mantequilla
90 gr. de azúcar moreno
40 gr. de azúcar blanco
2 huevos S
80 gr. de avena
1/2 cucharadita de sal baja en sodio
220 gr. harina de trigo
1 cucharadita de levadura
50/100 gr. de pasas, pepitas de chocolate, piñones, nueces…

La mantequilla debe estar a temperatura ambiente, de este modo será mucho más fácil integrarla con el resto de ingredientes.
En un bol grande, poner la mantequilla y mezclarla con los azúcares hasta obtener una textura cremosa. Añadir los huevos uno a uno y batir para que se integren bien cada vez. Incorporar la avena, la harina tamizada con la levadura y la sal. Amasar con las manos, pues se formará una masa consistente y algo pegajosa. Cuando esté todo integrado, añadir el ingrediente al gusto y en una cantidad que guarde proporción* con la masa y seguir amasando.

*Por ejemplo, según mi experiencia, con esta cantidad de masa habrían hecho falta 80 gramos de pasas frente a sólo 60 gramos de piñones. Todo dependerá del volumen que aporte el ingrediente en cuestión y el gusto de cada uno.

Meter el bol con la masa en la nevera mientras se prepara una bandeja de horno con papel de hornear. Precalentar el horno a 200ºC. Sacar el bol de la nevera y formar con las manos las galletas, aproximadamente de cinco o seis centímetros de diámetro. Aplastarlas un poco y colocarlas en la bandeja de horno con algo de separación pues crecerán un poco durante el horneado. El resto de la masa volver a meterla en la nevera.

Introducir la bandeja en el horno a media altura y hornear durante 10-12 minutos o hasta que se formen pequeñas grietas en la superficie. Al salir del horno las galletas seguirán un poco tiernas, así que es mejor dejarlas reposar en la bandeja durante cinco minutos para que se templen ligeramente y luego transferirlas a una rejilla para que se acaben de enfriar.

Repetir el proceso de formar las galletas y hornearlas con el resto de la masa hasta que se acabe. Entre hornada y hornada, pasar bajo el agua del grifo la bandeja de horno y secarla bien. De este modo se enfría y no derrite la mantequilla de las galletas antes de entrar en el horno.

Son unas galletas muy tiernas, compactas pero ligeramente blanditas, casi como pastas que no se desmigan (¡no me gusta nada las cosas que se desmigan!) Saben realmente bien, así que auguro una receta clásica que haré muchas veces…

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