Mini cheescakes

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¿Por qué hacer una tarta de queso grande redonda pudiendo hacer un montón pequeñitas y cucas? Pues eso mismo.

En realidad es porque no me suele apetecer tener una tarta rondando días y días por casa, prefiero las raciones pequeñas. Como en casa somos pocos, nos viene mejor. Ya sé que tengo muchos voluntarios para acojer la mayoría de mis “creaciones”, pero tampoco es plan atiborrarse de cosas cada dos por tres. Así que he decidido hacer mini cheescakes, que son todo cheescakes, con su base de galleta y su cobertura de mermelada… ehm… bueno, algunos llevan y otros no. Se la iba a poner, cuando le di un mordisco al más feo de la hornada (bueno, feos son todos, que no tengo bandeja de magdalenas y se me desparraman los papelitos como quieren) sin habérsela puesto antes, así que me puse con las fotos. Luego ya se la puse a algunos.

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La receta me la he inventado totalmente, según lo que yo pienso que debe llevar un cheescake. Aclaro que  aunque he modificado las cantidades de los ingredientes de la base de galleta, puede ser que siga siendo muy abundante.

Mini Cheescake (6 unidades)

40 gramos de galletas integrales
10 gramos de mantequilla derretida
10 gramos de cacao en polvo

60 mililitros de nata
130 gramos de queso de untar
50 gramos de azúcar
1 huevo
extracto de vainilla

mermelada de fresa

Picar las galletas para convertirlas en migas. Mezclar el cacao con las galletas molidas. Añadir la mantequilla derretida y mezclar bien, hasta que esté todo mojado y migoso.

Precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo. Preparar la bandeja para magdalenas con los papelitos (yo utilicé los de IKEA, que tienen una forma horrible, y unos verdes, normales, mucho mejores) y poner la base de galleta.

En un bol, poner la nata. Batirla hasta que se formen picos blandos, es decir sin que llegue a estar montada del todo, que cuando se retire el batidor salga un piquito que se tuerza. Añadir el queso de untar y seguir batiendo hasta que desaparezcan los grumitos. Incorporar el azúcar y remover. Por último, poner el huevo y el extracto y volver a batir para que quede todo homogéneo. Saldrán unas pequeñas burbujitas.

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Repartir la mezcla de queso en todos los papelitos. Introducir la bandeja en el horno a media altura y hornear durante 30 minutos, aproximadamente. Abrir un poco la puerta del horno y dejar que se enfríen dentro durante otra media hora por lo menos. (Se supone que esto es para que no se desinflen y queden planitos, aunque algo debí de hacer mal y se me hundieron igualmente)

Cuando tomen temperatura ambiente, meterlos en la nevera y cubrirlos con un poco de mermelada, o con lo que más rabia os dé, para acabar de ser unos cheescakes deliciosos.

A mí me gusta la idea, son tamaño de ración, son como magdalenas y son pastel de queso. ¿Qué os parece?

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Muffins de chocolate (integrales y sin huevo)

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¡Vaya! ¡Mira quién se digna a volver por aquí!

La verdad es que he estado bastante desaparecida un tiempo. No he horneado mucho, entre calores y otras cuestiones más personales. Pero intentaré volver más a menudo, a ver si poco a poco me van saliendo mejor las cosas.

Esta es una versión de los muffins de chocolate que hice en enero. En esta ocasión decidí usar harina integral y quitar el huevo. Incluso se puede sustituir la leche o el yogur por su equivalente de soja y saldrán unos muffins veganos de rechupete. Los he hecho tres veces hasta ahora y quedan muy tiernos, jugosos y duran unos cuatro días. Quizás duren más, pero hago tandas de seis y claro, ¡se acaban en nada!

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MUFFINS DE CHOCOLATE INTEGRALES Y SIN HUEVO (6 unidades)

120 gramos de harina integral
2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
75 gramos de azúcar moreno
1/2 cucharadita de bicarbonato
125 gramos (100 mililitros) de yogur desnatado o yogur de soja / 100 mililitros de leche desnatada o de bebida de soja
100 mililitros de puré de fruta (manzana, pera, plátano…)
20 mililitros de aceite vegetal

Primero aclaro que el componente lácteo puede ser leche o yogur, da “igual”, siempre que sea el mismo volumen (100 mililitros, un vasito de yogur). Si se hace con yogur la masa quedará más densa y tardará unos minutos menos en estar horneados que si es leche, pero no hay mayores diferencias. También pueden usarse productos elaborados con soja y quedan igualmente buenísimos.

Los 100 mililitros de puré de fruta son para equilibrar el huevo que deberían llevar originalmente y también para sustituir parte del aceite. Con lo que más me ha gustado ha sido con manzana. Para hacer el puré simplemente hay que pelar la fruta, quitarle el corazón, y triturarla. Los 100 mililitros se pueden calcular con el vasito del yogur. Lo que sobre, pues oye, un aperitivo durante el tiempo de horneado. No suele sobrar mucho (de una pera y un plátano no me sobró nada, de una manzana un par de cucharadas) y no es más que fruta triturada.

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Precalentar el horno a 175ºC, calor arriba y abajo.

Mezclar en un bol la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato hasta que todo tenga el mismo color.

Añadir el yogur o la leche, el puré de fruta y el aceite. Mezclarlo todo hasta que esté justo integrado. Los muffins no necesitan que la masa quede lisa, de hecho si todavía tiene grumitos saldrán mucho mejor.

Repartir la masa en las cápsulas. Meter la bandeja en el horno a media altura y dejar hornear entre 15 y 20 minutos, hasta que al pincharlos con un palillo, éste salga limpio.

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Es una receta muy fácil, bastante sana, apta para veganos (con la soja) y salen unos muffins deliciosos. Supongo que tedrá que ver con la fruta, ya que quedan muy tiernos y suaves. Ya he comentado que los he hecho unas tres veces y nunca defraudan.

Muffins de plátano moteados

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He estado vaga durante unos dias, sin poner ninguna receta nueva. La verdad es que más que vaga me había quedado sin recetas. Tenía esta, que hice hace unas tres semanas y ya. No he estado sin hacer nada, pero todo lo que hacia era un desastre. Hice unos scones que quedaron bastante (muy, en realidad) mal. Luego hice un bizcocho con nata que no había manera de que se cocinara y acabó en la basura. Desastre tras desastre.

Al final, para no caer en una “depresión repostera”, decidí hacer alguna cosa fácil y que supiera que me saldría. repetí las madeleines y fueron un éxito. Así que con esto y otra tanda de cookies volví a coger un poco de ritmo.

Pero antes de que todo esto pasara, hice con mi amiga Lara unos muffins de plátano (receta de Dicreto al Paladar) rellenos de dulce de leche y decorados con un poco de fondant que quedaron de lujo.

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MUFFINS DE PLÁTANO RELLENOS DE DULCE DE LECHE (10 unidades)

2 plátanos maduros
100 gramos de azúcar
1 huevo
70 gramos de mantequilla
200 gramos de harina
2 cucharaditas de levadura química
1/2 cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC

Tamizar la harina, la levadura y la sal juntas.

Machacar los plátanos en un bol con ayuda de un tenedor. Incorporar el azúcar, la mantequilla y el huevo. No batir en exceso, deben quedar grumitos.

Añadir la harina tamizada y mezclar hasta que esté justo integrado. Repartir la masa en las cápsulas, hasta las 3/4 partes y hornear durante unos 20 minutos.

Esto fue tan fácil de hacer, que decidimos darles un poco más de alegría. Teñimos un poco de fondant de Regalice con colorante violet de Squires Kitchen (el único que tengo) para ponerles un poco de decoración. Además, aproveché que todavía tenía un poco del dulce de leche que utilicé para los alfajores.

Para rellenar los muffins, cortar el copete y con ayuda de una cucharita retirar un poco de la masa. Rellenar con el dulce de leche y poner de nuevo el copete. Al retirar la masa justo desde donde llega la cápsula, se disimula bastante bien el corte. Y luego pusimos las motitas de fondant morado para darle alegría.

¿Quedaron bonitos o no?

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Muffins de chocolate

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Necesito una bandeja para hacer magdalenas. Una de esas con huequecitos. Esto, vamos.

¿Que cómo no lo tengo? Pues eso digo yo. No puedo pretender tener un blog de repostería sin tener un montón de cacharritos. Al menos, no sin los más básicos. ¿Es todo esto necesario? Realmente no, pero es un blog, y la única manera que tengo que decir que las cosas están muy ricas (a parte de decirlo, claro, pero sólo es mi palabra) es que parezcan muy ricas.

¿Todo esto porqué lo digo? Porque yo quería hacer unos muffins gordotes y altotes, esponjosos y que parecieran ricos ricos. Estos parecen ricos, o a mí me lo parecen, que los he probado, pero no es lo mismo. No es lo mismo un muffin alto y grande que uno chafado como estos. La clave está en el molde, que no deja que el papel se esparrame. Y eso que se los puse dobles.

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Otra cosa. ¿Cuantas variaciones debe haber en una receta para considerar que no es la receta original? Tengo mis dudas. Esta la saqué tras una búsqueda simple en Google porque me apetecía algo de chocolate. ¿Qué mejor que una magdalena gorda? Esta fue la receta elegida, de Mis deseos más dulces.

Ahora bien, no tenía ni harina normal, ni aceite vegetal, ni yogur griego en la nevera. Antes de irme al super en un momento, pensé. ¿Para qué quiero harina normal si tengo harina bizcochona? No hay aceite de girasol, ni vegetal, de oliva no le voy a poner… ¡Pues mantequilla! Qué lista soy. Ay, el yogur griego… tengo yogures normales, pero son de sabores ¿le puedo poner uno de frutas del bosque para que tenga un puntillo? Hmmm… ¡BUTTERMILK! ¡le puedo poner buttermilk!

Así soy yo cuando me dejan sola en la cocina. Otro día os cuento que tampoco tengo báscula para pesar los ingredientes y cómo me las ingenio. Que mola mucho. Otro día, que ahora toca contaros el resultado de estos muffins.

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MUFFINS DE CHOCOLATE (6 unidades)

120 gramos de harina bizcochona
25 gramos de cacao en polvo
75 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de bicarbonato
125 mililitros de buttermilk*
1 huevo M
40 gramos de mantequilla derretida
pepitas de chocolate

*Preparar el buttermilk. Llenar un vaso normal hasta la mitad (son 125 mililitros) de leche y añadir media cucharadita de vinagre. Dejar reposar 10 o 15 minutos sin remover.

Precalentar el horno a 170ºC

Tamizar en un bol la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato y mezclar bien. Añadir el huevo, el buttermilk y la mantequilla previamente derretita. Batirlo todo. Añadir pepitas de chocolate al gusto.

Preparar los moldes en una bandeja. Rellenarlos hasta 3/4 de su capacidad. Introducir en el horno y cocinar durante 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio.

Más fácil no puede ser. Y rico es poco para lo buenos que están…

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Bases de cupcakes de chocolate y mora

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Resulta que para una vez que estaba concienciada para hacer un cupcake entero (es decir, la magdalena de abajo y el buttercream arriba) va y se me olvida la manga pastelera en casa. Pero como estaba en la casa de la yaya, que se dedica a hacer mermeladas y licores caseros, no podía dejar de hacer estas bases de cupcakes que publicó Alma de Objetivo Cupcake.

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Así que teniendo mermelada casera, licor de moras casero y una receta de Alma, me salieron unas magdalenas la mar de buenas, lógicamente. Me gustó mucho la textura de la masa sin hornear, con un brillo muy bonito

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Voy a ahorrarme momentáneamente la receta (de todas maneras está en el link), porque estoy en estado de desconexión casi-total y no tengo mucho tiempo para escribir (esta entrada he intentado publicarla tres días distintos) así que ahí va, tal cual.

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Madeleines marmoladas

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Después del proyecto macaron, vuelvo con una receta en todo su esplendor. De todas formas sigo con los franceses, porque además de que las madeleines son francesas, he sacado la receta de un tumblr, J’aime manger, en francés. De todas formas no la seguí al pie de la letra, fui integrando los ingredientes en otro orden.

Las madeleines son magdalenas, LAS magdalenas. A España las magdalenas llegaron ya montadas en moldes de papel rizado y así se han quedado. Pero antes de que se hicieran magdalenas en moldes de papel rizado se empezaron haciendo en moldes de metal con forma de concha; por eso las que se siguen haciendo en forma de concha se siguen llamando madeleines.

Me sorprendí yo misma, porque a pesar de que la receta requiera que la masa repose durante media hora, se me hizo cortísima. Vamos, que casi cuando acabé de hacerlas me dieron ganas de empezar otra vez, de lo fácil que me pareció.

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MADELEINES MARMOLADAS (15 unidades, aproximadamente)

100 gramos de harina bizcochona (con levadura química incorporada)
2 huevos L
1 cucharadita (5 mililitros) de aroma o extracto de vainilla
100 gramos de azúcar
50 gramos de mantequilla derretida
50 gramos de cacao en polvo

Tamizar la harina tres o cuatro veces. El último tamizado hacerlo sobre un bol mediano.

En un molde más pequeño cascar los dos huevos y batirlos. Añadir la vainilla, el azúcar y seguir batiendo hasta que blanquee un poco. Verter la mezcla de los huevos en la harina e integrar. Por último añadir la mantequilla derretida, batir un poco más y dejar reposar la masa unos 30 minutos.

Precalentar el horno a 180ºC.

Pasado este tiempo, apartar un poco de la masa, aproximadamente un cuarto, a un bol pequeño. Añadir el cacao y revolver hasta integrarlo por completo. Queda una masa bastante densa. Devolver la masa del cacao a la masa normal y remover no demasiado, sólo una o dos veces, para que se sigan viendo vetas de los dos colores.

Engrasar bien el molde de las madeleines con mantequilla. Rellenar los huecos con ayuda de un par de cucharillas. Poner masa casi hasta arriba, pero sin llenarlos del todo, pues subirán en el horno. Hornear a media altura sobre una rejilla durante 10-15 minutos o hasta que al pincharlas con un palito, éste salga limpio.

Dejar enfriar diez minutos en el molde y luego sacar las madeleines con cuidado para que no pierdan la forma de concha. Dejar enfriar por completo en una rejilla.
Repetir la operación con la masa restante si fuera necesario.

¿Soy yo o esta receta es especialmente fácil? El único problema es engrasar bien el molde y tener un poco de cuidado para que las madeleines mantengan la forma de concha. Queda bastante resultona con las vetas de cacao y además, no se tarda nada.

¡A disfrutar!

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P.S.: Estoy probando cosas nuevas con las fotos. Creo que se ve bien a pesar de los efectos. ¿Os gusta?

Pequeños Angel Food

 

PhotobucketMe estreno con una receta que nunca había hecho. A lo mejor debería haber elegido una que hubiera probado antes, pero tenía planeado hacer ésta. Son unos Angel Food cakes en tamaño mini. Están hechos en moldes de magdalena, pero como no son ni magdalenas ni muffins ni cupcakes los he bautizado como “pequeños angel food”

La primera vez que leía algo acerca del Angel Food fue hace unos meses en El rincón de Bea. Bea lo explica todo tan, pero tan asombrosamente bien… que a veces parece imposible recrearlo. En su momento no me imaginé que fuera a hacer algo que se llamara “angel food”, sobre todo por la necesidad del molde especial, por el cremor tártaro para las claras, por los extractos… Hasta que hace unas semanas encontré la versión cupcake enDenikatessen. Una de las cosas que más me gusta hacer en la cocina es montar claras (¡¡me parece fascinante!!) así que tarde o temprano tenía que llegar este momento.

Doy por hecho que no es lo mismo que se consigue con un molde de verdad, ni con los ingredientes correctos, pero apostaría a que se parece bastante. No he utilizado cremor tártaro, ni extracto de vainilla, ni, como puede deducirse, molde especial. Los he hecho en moldes de magdalena ¡de silicona! ¡que nadie me denuncie! Se supone que esta masa se debe pegar a las paredes del molde, por eso debe ser adherente o usar papel, pero soy una rebelde. El cremor tártaro lo sustituí por zumo de limón y está aromatizado con ralladura de limón. Además, utilicé azúcar normal, ni siquiera lo molí.

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PEQUEÑOS ANGEL FOOD

1/3 cup (42 gr.) de harina de repostería
1/2 cup (100 gr.) de azúcar
4 claras de huevo mediano
una pizca de sal
1/2 cucharadita de zumo de limón
1/2 cucharadita de ralladura de limón

Separar las claras de huevo de la yema y reservar. Las claras se montan mejor cuanto más tiempo hayan estado separadas de la yema y deben estar a temperatura ambiente. He usado claras pasteurizadas en otras circunstancias y se montan mucho mejor que las claras recién separadas. En esta ocasión las dejé reposar durante una hora.

Tamizar la harina con la mitad del azúcar y reservar. Precalentar el horno a 170ºC

Montar las claras en un bol grande. Primero a velocidad baja y a medida que vaya tomando consistencia aumentar la velocidad. Cuando las claras están espumosas (todavía líquidas pero con burbujas) incorporar la sal y el zumo de limón. Seguir batiendo hasta obtener una masa consistente.

Incorporar la ralladura de limón y la mitad del azúcar (el que no hemos tamizado con la harina) poco a poco a la masa. Tengo que reconocer que yo lo incorporé de golpe, todo junto, porque se me olvidó. No pasó nada terrible, pero para otra vez lo haré poco a poco. Seguí batiendo las claras, que con el azúcar estarán cada vez más firmes. Deben llegar a formar picos firmes. Yo encuentro que están en su punto cuando “pesan”, cuando el batidor pasa fácilmente por la masa pero se nota la presión alrededor.

Incorporar la harina tamizada con el azúcar a las claras con ayuda de una espátula (lengua) y haciendo movimientos envolventes para que las claras sigan bien montadas. No hace falta que todo quede bien integrado. De hecho es contraproducente batir mucho en montones de recetas, incluida ésta.

Con esta cantidad se pueden rellenar nueve cápsulas de magdalena dispuestas en una bandeja de horno. Es una receta que no lleva levadura, así que no tiene que asustar rellenar las cápsulas hasta arriba, puesto que no subirá mucho. Es una masa muy esponjosa y por esto es difícil que quede uniforme en el molde, sino que quedará con huecos y copetes. El único inconveniente de esto es que no se calibra bien la cantidad que se pone en cada cápsula, pero el calor del horno reubicará la masa.

Hornear a media altura durante 15-18 minutos. Si el horno calienta más por detrás o por delante, girar a la bandeja a los 7-8 minutos. Sacar los moldes del horno y dejar enfriar sobre una rejilla. Yo, que usé moldes de silicona, saqué los moldes y los dejé enfriar sobre la rejilla durante media hora. Después saqué algunos de los moldes, pero me pareció que en esta ocasión sería mejor dejarlos dentro. Así es como quedan al sacarlos de los moldes.

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El sabor es bastante especial. Apenas llevan harina y la esponjosidad viene de las claras montadas. Están dulces y ricos, pero me parecieron un poco pegajosos. Sospecho que el azúcar ha tenido algo que ver en esto. Como más me han gustado ha sido mojados en la leche del desayuno. La verdad es que se secan un poco en contacto con el aire, así que hay que comerlos en un tiempo prudencial. No creo que vuelva a hacerlos muy pronto. A lo mejor si hubiera puesto un poco más de ralladura de limón y hubiera usado el azúcar correcto todo habría salido mejor. Por supuesto, supongo que si se hace en el molde ya debe quedar estupendo.

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