Tarta arcoiris (Rainbow Cake)

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Hace unos días mi amiga Lara y yo volvimos a tener una de nuestras tardes reposteras; esta vez queríamos hacer una tarta para el cumpleaños de su novio. Compramos una caja de colorantes de Wilton a medias y pasamos unas cuantas horas en la cocina, con el horno encendido haciendo bizcochos como si no hubiera un mañana. De hecho casi no lo había y tuvimos que acabar montandola tarta a la mañana siguiente. La verdad es que nos lo pasamos muy bien, nuestras tardes reposteras suelen ser un éxito… y las cosas nos quedan así de decadentes 😀

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Este era su aspecto original, tan mona ella.

Pues bien, sacamos la receta de Las recetitas de Mirasens (un poco tuneada), aumentamos las cantidades un 50%… y luego volvimos a hacer la masa y luego un tercio de las cantidades otra vez. Queríamos una tarta enorme y el primer bizcocho que hicimos (el rojo) nos quedó muy finito para lo que teníamos en mente. Cuando nos juntamos es que la líamos. Al final nos cortamos en siete bizcochos de colores que estaban buenísimos. Relleno de crema de cacao (nocilla, vamos) con yogur. Y aunque queríamos cubrirla con fondant, cuando me puse a ello no tenía suficiente, así que acabó con una capa de crema waffer que es un clásico para nosotras.

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TARTA ARCOIRIS*

400 gramos de harina
45 gramos de maicena
1 1/2 cucharada de levadura
3/4 cucharadita de sal
400 mililitros de leche
50 mililitros de yogur
6 claras de huevo
340 gramos de azúcar
190 gramos de mantequilla
extracto al gusto

* Nota sobre las cantidades: nosotras repetimos esta receta dos veces para obtener una tarta ENORME. Sin embargo estas cantidades son normales, para unas 8-10 personas, por ejemplo.

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Precalentar el horno (calor arriba y abajo) a 170ºC

Tamizar los ingredientes secos (harina, maicena, levadura, sal) y mezclar los ingredientes húmedos (leche, yogur, claras, extracto). Reservar.

Batir el azúcar con la mantequilla hasta obtener una masa esponjosa. Añadir alternativamente la mitad de los ingredientes secos y húmedos (para que la masa no se haga inmanejable o se produzcan grumos).

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Pesar la masa y dividirla en tantos colores como se vayan a usar. En este caso, más o menos, saldrá como un vaso de masa para preparar seis colores. Teñir la masa con colorante en pasta. ¡En pasta! Así se conseguirán colores intensos. No sirve colorante líquido, que colorea MUY poco.

Verter la masa del primer bizcocho en un molde de 22 centímetros. También se puede verter la masa en el molde y colorearlo directamente ahí, cada cual con su truquillo.

Hornear durante 20 minutos. Repetir hasta acabar.

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RELLENO DE CREMA DE CACAO Y YOGUR*

250 gramos de crema de cacao
125 gramos de yogur natural

* Repito que la tarta que se ve en las fotos tiene el doble de la cantidad de todos los componentes de la tarta, las recetas están proporcionadas.

Poner en un bol la crema y el yogur y batir hasta obtener una consistencia homogénea.

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El momento de montarla tarta fue bastante divertido. Los bizcochos reposaron toda la noche en la nevera, envueltos en papel film. Al ser tan grande y el relleno no muy denso, los bizcochos resbalaban un poco y tuve que asegurarlos con palitos de brocheta, mientras ponía el relleno. Luego retiraba los palitos, ponía un nuevo bizcocho y otra vez los palitos.

Para acabar, cubrí la tarta con crema waffer, que ya he usado montones de veces por aquí, incluído en mi propia tarta de cumpleaños. Ah, y lacasitos por encima. Si alguien quiere recrearla igual, será mejor que espere a que solidifique un poco más la crema antes de poner los lacasitos, ya que al mojarse el colorante llora y acaba por darle el toque un poco tristón y decadente que se ve en las fotos 😛

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Creo que no habíamos hecho un proyecto tan grande nunca, la verdad es que lleva un trabajo importante. Lo mejor fue ver la sopresa de todo el mundo cuando veía el corte y además ¡estaba buenísima!

¿Alguien más se anima a hacer una de éstas? ¡Es muy divertido! 🙂

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Plumcake de atún y verdura

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¡Hoy toca una receta salada!

Me encanta Tumblr, es lugar genial para procrastinar… Horas y horas perdiendo el tiempo y de repente encuentras tesoros… Como la receta de hoy, que debido a que proviene de Tumblr no puedo acreditarla ya que su dueño ha desaparecido. De todas formas me quedé con la idea y realicé este plumcake hace una semana.

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PLUMCAKE DE ATÚN Y VERDURA

80 gramos de avena
125 ml de leche
una lata (80 gr) de atún
una zanahoria pequeña
80 gramos de calabacín

Precalentar el horno a 200ºC. Moler la avena para obtener un polvo más fino.

Desmigar el atún en un bol y añadir la zanahoria y el calabacín picado. Incorporar la avena y revolverlo todo. Añadir la leche para obtener una masa un poco pringosa pero aún no compacta.

Verter la masa en un molde de plumcake e introducirlo en el horno, a media altura unos 25 minutos.

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El resultado es un invento muy apañado que además está muy bueno. A mí me gusta que estas verduras no estén muy cocinadas, pero se podrían cocinar al vapor primero si no os gusta que queden tan crujientes. También se puede preparar en papelitos de muffin, con estas cantidades saldrían unos seis.

Aproveché para acompañar con un poco de gazpacho y quedó una comida bastante completa.

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Muffins de chocolate (integrales y sin huevo)

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¡Vaya! ¡Mira quién se digna a volver por aquí!

La verdad es que he estado bastante desaparecida un tiempo. No he horneado mucho, entre calores y otras cuestiones más personales. Pero intentaré volver más a menudo, a ver si poco a poco me van saliendo mejor las cosas.

Esta es una versión de los muffins de chocolate que hice en enero. En esta ocasión decidí usar harina integral y quitar el huevo. Incluso se puede sustituir la leche o el yogur por su equivalente de soja y saldrán unos muffins veganos de rechupete. Los he hecho tres veces hasta ahora y quedan muy tiernos, jugosos y duran unos cuatro días. Quizás duren más, pero hago tandas de seis y claro, ¡se acaban en nada!

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MUFFINS DE CHOCOLATE INTEGRALES Y SIN HUEVO (6 unidades)

120 gramos de harina integral
2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
75 gramos de azúcar moreno
1/2 cucharadita de bicarbonato
125 gramos (100 mililitros) de yogur desnatado o yogur de soja / 100 mililitros de leche desnatada o de bebida de soja
100 mililitros de puré de fruta (manzana, pera, plátano…)
20 mililitros de aceite vegetal

Primero aclaro que el componente lácteo puede ser leche o yogur, da “igual”, siempre que sea el mismo volumen (100 mililitros, un vasito de yogur). Si se hace con yogur la masa quedará más densa y tardará unos minutos menos en estar horneados que si es leche, pero no hay mayores diferencias. También pueden usarse productos elaborados con soja y quedan igualmente buenísimos.

Los 100 mililitros de puré de fruta son para equilibrar el huevo que deberían llevar originalmente y también para sustituir parte del aceite. Con lo que más me ha gustado ha sido con manzana. Para hacer el puré simplemente hay que pelar la fruta, quitarle el corazón, y triturarla. Los 100 mililitros se pueden calcular con el vasito del yogur. Lo que sobre, pues oye, un aperitivo durante el tiempo de horneado. No suele sobrar mucho (de una pera y un plátano no me sobró nada, de una manzana un par de cucharadas) y no es más que fruta triturada.

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Precalentar el horno a 175ºC, calor arriba y abajo.

Mezclar en un bol la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato hasta que todo tenga el mismo color.

Añadir el yogur o la leche, el puré de fruta y el aceite. Mezclarlo todo hasta que esté justo integrado. Los muffins no necesitan que la masa quede lisa, de hecho si todavía tiene grumitos saldrán mucho mejor.

Repartir la masa en las cápsulas. Meter la bandeja en el horno a media altura y dejar hornear entre 15 y 20 minutos, hasta que al pincharlos con un palillo, éste salga limpio.

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Es una receta muy fácil, bastante sana, apta para veganos (con la soja) y salen unos muffins deliciosos. Supongo que tedrá que ver con la fruta, ya que quedan muy tiernos y suaves. Ya he comentado que los he hecho unas tres veces y nunca defraudan.

Croissants de almendra

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Receta de la maravillosa Darla, de Bakingdom.

Mini Croissants (12 unidades)

1 hoja de masa de hojaldre

Estirar la masa con ayuda de un rodillo. (Si consigues que la masa alcance el doble de su superficie, dobla las cantidades del relleno)
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Recortar la masa según la imagen superior para obtener 12 triángulos

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Relleno para 12 mini  croissants

56 gramos de almendra molida
1 cucharada de azúcar
56 gramos de mantequilla
1/2 huevo (batir un huevo y agregar la mitad a esta pasta)
1 cucharadita de aroma de vainilla
1 cucharada de harina

Integrar los ingredientes uno a uno según el orden indicado en la lista. Al final será una masa con la densidad suficiente para poder ser untada.

Precalentar el horno a 200ºC

Untar toda la superficie de los triángulos de hojaldre y enrollarlos desde la parte más ancha. Pintar los croissants con el medio huevo batido sobrante. Disponer sobre una bandeja de horno, separados entre sí.

Hornear los croissants durante 15-20 minutos hasta que se doren. Sacarlos del horno y dejar reposar cinco minutos. Por último, espolvorear un poco de azúcar glas por encima si se desea.

Variante: añadir unas pepitas de chocolate sobre la pasta untada antes de enrollar los triángulos (yo hice la mitad de esta manera)

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Coquitos

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¿Qué hago yo por aquí? ¡Anda! ¡pero si tengo un blog! XD

Bromas aparte, siento que cada vez me parezco más al Guadiana, me dan arrebatos y luego tengo peridos de sequía bloguera… ¡otra cosa en la que tengo que trabajar para mejorar! (y ya van…)

Bueno, respecto a la receta: empecemos diciendo la verdad: no me gusta el coco. Ahí queda eso, como declaración de intenciones.

No es que el coco sea un alimento que odie con toda mi alma, que no quiera saber nada de cualquier cosa que lleve coco. Más bien es que tiendo a evitarlo. Como no es un alimento básico es bastante fácil. Sólo tengo que “preocuparme” de evitar el yogur de coco y poco más.

El coco es uno de esos alimentos que o sí o no. Punto. En mi casa está el bando del coco y el que no. Como esto no es una guerra, pues si alguien pide algo de coco se le da. Muy majos que somos todos.

Estas bolitas de coco fueron para mi madre, que encontró la receta en una revista Lecturas; luego la repetí para mi yayo, para mi tía… La verdad es que yo también las probé y no están malas, quizás porque para los que de verdad les gusta el coco dijeron que un poco más de esta fruta no les habría venido mal. Yo cuento todas las versiones.

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COQUITOS (25-30 unidades)

100 gramos de coco rallado
100 gramos de almendra molida
200 gramos de leche condensada
1 cucharadita de ralladura de naranja
1 clara de huevo

Precalentar el horno a 170ºC, sólo con la resistencia de arriba.

Mezclar todos los ingredientes en un bol, excepto la clara, con ayuda de un batidor.

Montar la clara a punto de nieve, casi merengue y luego añadirla a la mezcla anterior con movimientos envolventes.

Formar bolitas con las manos y colocar en una bandeja de horno preparada con papel vegetal. Introducir en el horno durante 10-15 minutos para que se doren ligeramente. Esta masa no lleva nada que necesite estar cocinado para comerse (excepto el huevo, quizás), pero en el horno se seca ligeramente para que sea más fácil su almacenado, además de que queda más vistosa con el doradito.

Tambien pueden bañarse en chocolate negro para darles un aspecto más… chocolateado : )

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Tortitas

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¡Tortitas! ¡Viva!

Me encantan las tortitas. Me gusta que queden gordotas y esponjosas. Hace casi tres años que un auténtico americano (de Estados Unidos, vale) me enseñó esta receta y la verdad es que no he probado otra. Es genial, me encanta como quedan y las hago esporádicamente porque, además de llenar un montón, me las tomo como una fiesta. El martes pasado fue Happy Pancakes Day (de lo que se entera una en Twitter) así que ¿qué mejor fiesta para hacerlas?

Aquella fue la primera vez que tomé contacto con las medidas volumétricas anglosajonas, las cups, las tablespoons y estas cosas. Una cosa es que pesen en libras o en onzas y otras que ¡no pesen los ingredientes! Aquello me sorprendió mucho y por otra parte me abrió un mundo de posibilidades (conociendo las equivalencias no hace falta una báscula). Siempre he hecho la receta con las medidas originales, como tradición personal, pero os indico las medidas métricas al lado.

TORTITAS (8-10 unidades)

1 1/2 cups (180 gramos) de harina
2 1/2 cucharaditas de levadura química
3/4 cucharadita de sal
1 huevo
1 1/4 cups (312 mililitros) de leche
3 cucharadas (45 mililitros) de aceite vegetal

Mezclar los ingredientes secos y reservar, sin tamizar.

Mezclar los ingredientes líquidos en otro bol y añadir a los ingredientes secos. Batir con un batidor hasta que esté justo integrado. Cuando digo justo integrado digo justo integrado, no pasa nada porque queden grumitos de harina, de hecho es mejor.

Calentar una sartén a fuego medio bajo. Para que las tortitas queden bien bonitas se debe echar un poco de aceite vegetal en la sartén y cuando esté un poco caliente limpiarlo con un papel de cocina. El aceite que quede en este papel será el que se reutilizará para “limpiar” la sartén para las siguientes tortitas.

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Verter un poco de masa en la sartén. Es una masa densa y no muy fácil de calibrar, así que más o menos lo que caiga según os gusten las tortitas más o menos grandes. Hay que esperar a que se formen burbujitas en la superficie de la masa. En la foto de arriba se ve la masa nada más echarse en la sartén y en la de abajo como deberá estar al darle la vuelta.

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Cocinar por el otro lado más o menos el mismo tiempo.

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La masa sin cocinar puede reservarse hasta un día en la nevera. Normalmente me da para ocho tortitas, cuatro “recién hechas” y cuatro al día siguiente; aunque quiero dejar claro que porque a mí me gustan más bien grandes. En esta ocasión les añadí un poco de colorante violet de Squires Kitchen, aunque no quise pasarme y por ello quedó bastante sutil. Se pueden acompañar de infinidad de cosas, dulces o saladas. En esta ocasión simplemente me las tomé con un colacao y bien ricas que estaban.

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Galletas de mantequilla escocesas (Shortbread)

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Estas Navidades mis padres me regalaron una pistola pastelera la mar de mona. Viene con boquillas para hacer decoraciones, pero además trae unos discos para hacer formas con la masa de las galletas de mantequilla, tipo danesas, para que al expandirse en el horno acaben con formas definidas. La pistola en cuestión trae una receta recomendada, pero es una receta con unas cantidades desmesuradas (¡¡6 tazas de harina!!! ¿¡dónde vas con eso!?) y aunque me gusta mucho reducir las cantidades no me había puesto al tema.

En cambio, en el fascículo 21 de Delicias al horno viene una receta titulada “Corazones de mantequilla”, que vienen siendo galletas de mantequilla cortadas en forma de corazón. Después de pasar por el 14 de febrero sin ninguna mención a San Valentín, decidí hacer unos corazones con la pistola en cuestión para “demostrar” que no estoy cumpliendo con mis propósitos de Año Nuevo para el blog (esto de ir al día con las fiestas no lo llevo muy bien, definitivamente)

En fin, que yo quería hacer unas galletas de mantequilla danesas con la pistola. La cuestión es que no son galletas de mantequilla danesas, sino escocesas. Las clásicas shortbread. Así que mi proyecto “pistolero” fue un pequeño fracaso (como puede verse en los escasos corazoncitos de las fotos) pero las galletas en sí están de vicio, así que vamos al tema.

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GALLETAS DE MANTEQUILLA ESCOCESAS (SHORTBREAD)

125 gramos de mantequilla reblandecida
2 cucharadas de azúcar extrafino (yo usé azúcar glas)
175 gramos de harina
25 gramos de harina de maíz
25 gramos de almendra molida

Tamizar la harina con la maicena y las almendras.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que obtenga un aspecto blanquecino. Añadir la mezcla de la harina poco a poco y batir de cada vez hasta que esté bien integrado. Al final se obtendrá una masa uniforme pero desmigada. Amasar un poco con las manos para que quede lisa y dejar reposar 15 minutos cubierta con papel film.

Precalentar el horno a 150ºC.

Estirar la masa con ayuda de un rodillo hasta que tenga un grosor de medio centímetro, más o menos. Cortar las galletas con ayuda de un cortagalletas con la forma deseada (las shortbread tienen una tradicional forma rectangular, pinchados con un tenedor para darle algo de gracia, pero soportan muchas formas) Traspasarlas a una bandeja de horno preparada con papel vegetal y hornear durante 15-20 minutos. Tradicionalmente deben quedar bastante claras, aunque yo dejé que se doraran porque en mi casa se prefieren las cosas un poco tostadas.

Es una masa bastante compacta, que sin embargo queda bastante migosa, algo que no me suele gustar. Estas galletas en cambio me han gustado mucho y me ha resultado bastante sorprendente que tengan un gusto ligeramente salado a pesar de no llevar sal en absoluto. Quizás sea porque apenas llevan azúcar y por tanto no son nada dulces.

En fin, que a pesar de lo mal que lo pasé al principio con la pistola las galletas merecen la pena. Además son bastante fáciles y seguramente volverán a aparecer por mi casa.

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Muffins de plátano moteados

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He estado vaga durante unos dias, sin poner ninguna receta nueva. La verdad es que más que vaga me había quedado sin recetas. Tenía esta, que hice hace unas tres semanas y ya. No he estado sin hacer nada, pero todo lo que hacia era un desastre. Hice unos scones que quedaron bastante (muy, en realidad) mal. Luego hice un bizcocho con nata que no había manera de que se cocinara y acabó en la basura. Desastre tras desastre.

Al final, para no caer en una “depresión repostera”, decidí hacer alguna cosa fácil y que supiera que me saldría. repetí las madeleines y fueron un éxito. Así que con esto y otra tanda de cookies volví a coger un poco de ritmo.

Pero antes de que todo esto pasara, hice con mi amiga Lara unos muffins de plátano (receta de Dicreto al Paladar) rellenos de dulce de leche y decorados con un poco de fondant que quedaron de lujo.

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MUFFINS DE PLÁTANO RELLENOS DE DULCE DE LECHE (10 unidades)

2 plátanos maduros
100 gramos de azúcar
1 huevo
70 gramos de mantequilla
200 gramos de harina
2 cucharaditas de levadura química
1/2 cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC

Tamizar la harina, la levadura y la sal juntas.

Machacar los plátanos en un bol con ayuda de un tenedor. Incorporar el azúcar, la mantequilla y el huevo. No batir en exceso, deben quedar grumitos.

Añadir la harina tamizada y mezclar hasta que esté justo integrado. Repartir la masa en las cápsulas, hasta las 3/4 partes y hornear durante unos 20 minutos.

Esto fue tan fácil de hacer, que decidimos darles un poco más de alegría. Teñimos un poco de fondant de Regalice con colorante violet de Squires Kitchen (el único que tengo) para ponerles un poco de decoración. Además, aproveché que todavía tenía un poco del dulce de leche que utilicé para los alfajores.

Para rellenar los muffins, cortar el copete y con ayuda de una cucharita retirar un poco de la masa. Rellenar con el dulce de leche y poner de nuevo el copete. Al retirar la masa justo desde donde llega la cápsula, se disimula bastante bien el corte. Y luego pusimos las motitas de fondant morado para darle alegría.

¿Quedaron bonitos o no?

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Batido de plátano

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El batido de plátano es el más fácil del mundo, diría yo. No tiene ningún misterio y queda estupendamente. Este es el que me hice yo para cenar hace poco, totalmente personalizado. Lo hice por la noche, por eso las fotos son diferentes, con luz artificial.

Por cierto, el pañuelo amarillo que veis en las fotos es un tesoro de seda que pertenecía a la abuela de mi bisabuela y que todavía no he tenido el valor de ponérmelo. Por eso lo saco a pasear por aquí, que de algún modo tengo que lucirlo.

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BATIDO DE PLÁTANO (2 vasos)

1 plátano
1 vaso de leche
1 cucharada de queso crema
3 cucharaditas de azúcar avainillado

En un vaso de batidora poner el plátano pelado. Triturar con la batidora.

Añadir el vaso de leche, fría, y volver a batir. Incorporar el queso y darle otra vez a la batidora durante un par de minutos. Por último, poner el azúcar avainillado y batir un poco más.

Servir en los vasos y poner un poco de cacao en polvo por encima si se desea (yo le puse cola cao)

Queda sorprendentemente suave y esponjoso, casi como una mousse. Repetiré, sin duda.

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Muffins de chocolate

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Necesito una bandeja para hacer magdalenas. Una de esas con huequecitos. Esto, vamos.

¿Que cómo no lo tengo? Pues eso digo yo. No puedo pretender tener un blog de repostería sin tener un montón de cacharritos. Al menos, no sin los más básicos. ¿Es todo esto necesario? Realmente no, pero es un blog, y la única manera que tengo que decir que las cosas están muy ricas (a parte de decirlo, claro, pero sólo es mi palabra) es que parezcan muy ricas.

¿Todo esto porqué lo digo? Porque yo quería hacer unos muffins gordotes y altotes, esponjosos y que parecieran ricos ricos. Estos parecen ricos, o a mí me lo parecen, que los he probado, pero no es lo mismo. No es lo mismo un muffin alto y grande que uno chafado como estos. La clave está en el molde, que no deja que el papel se esparrame. Y eso que se los puse dobles.

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Otra cosa. ¿Cuantas variaciones debe haber en una receta para considerar que no es la receta original? Tengo mis dudas. Esta la saqué tras una búsqueda simple en Google porque me apetecía algo de chocolate. ¿Qué mejor que una magdalena gorda? Esta fue la receta elegida, de Mis deseos más dulces.

Ahora bien, no tenía ni harina normal, ni aceite vegetal, ni yogur griego en la nevera. Antes de irme al super en un momento, pensé. ¿Para qué quiero harina normal si tengo harina bizcochona? No hay aceite de girasol, ni vegetal, de oliva no le voy a poner… ¡Pues mantequilla! Qué lista soy. Ay, el yogur griego… tengo yogures normales, pero son de sabores ¿le puedo poner uno de frutas del bosque para que tenga un puntillo? Hmmm… ¡BUTTERMILK! ¡le puedo poner buttermilk!

Así soy yo cuando me dejan sola en la cocina. Otro día os cuento que tampoco tengo báscula para pesar los ingredientes y cómo me las ingenio. Que mola mucho. Otro día, que ahora toca contaros el resultado de estos muffins.

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MUFFINS DE CHOCOLATE (6 unidades)

120 gramos de harina bizcochona
25 gramos de cacao en polvo
75 gramos de azúcar
1/2 cucharadita de bicarbonato
125 mililitros de buttermilk*
1 huevo M
40 gramos de mantequilla derretida
pepitas de chocolate

*Preparar el buttermilk. Llenar un vaso normal hasta la mitad (son 125 mililitros) de leche y añadir media cucharadita de vinagre. Dejar reposar 10 o 15 minutos sin remover.

Precalentar el horno a 170ºC

Tamizar en un bol la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato y mezclar bien. Añadir el huevo, el buttermilk y la mantequilla previamente derretita. Batirlo todo. Añadir pepitas de chocolate al gusto.

Preparar los moldes en una bandeja. Rellenarlos hasta 3/4 de su capacidad. Introducir en el horno y cocinar durante 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio.

Más fácil no puede ser. Y rico es poco para lo buenos que están…

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